La astenia primaveral no es una patología como tal, pero las consultas médicas se llenan, y los síntomas coinciden.

La astenia primaveral

No es una patología, pero nos visita cada año con la puntualidad periódica de las estaciones.  La astenia primaveral tiene una sintomatología concreta;  irritabilidad, cansancio, se puede confundir con depresión pero afortunadamente desaparece en unas semanas.

Aunque dormimos, nos despertamos cansados, ir a trabajar nos supera, cuesta concentrarse y cualquier cosa nos hace saltar.

También podemos observar caída de cabello, lo que no contribuye nada a sentirnos bien.

Pero no hay que alarmarse,  es un ciclo natural, que afecta sobre todo a las mujeres de mediana edad; es sencillamente una adaptación del cuerpo a las nuevas condiciones de temperatura y clima.

Aunque algunos médicos dicen que la astenia primaveral no existe, en realidad las consultas se llenan de pacientes con éstos síntomas.

¿Qué nos sucede?  Pues fisiológicamente las hormonas juegan un papel importante. El cambio de las condiciones se traduce en una alteración del ciclo circadiano, y la adaptación requiere un esfuerzo extra que nos lleva a la sensación de cansancio.

Llegar al equilibrio entre el cortisol, hormona que nos ayuda en la actividad diurna, y la melatonina, la que nos induce al descanso, necesita un proceso  y éste hay que respetarlo.

Pero podemos ser conscientes y llevar unas pautas.

Recomendaciones:

Si necesitamos descansar, pues hagámoslo. Seamos benévolos con lo que el cuerpo nos pida, y dejemos el tiempo prudencial de adaptación a la nueva estación.

No abusemos del alcohol ni del café. Hagamos deporte moderado.

Y en cuanto a alimentación, lo que podemos incidir es en la conveniencia de seguir una dieta saludable y equilibrada, como la mediterránea, rica en frutas y verduras de temporada,  una adecuada hidratación y cereales integrales.

Alimentos que nos ayudan:

Los frutos secos: Son fuente de energía y vitalidad. Además, son ricos en magnesio, que va a influir en la calidad del sueño y en la irritabilidad.

Plátano, piña y aguacate: Frutas ricas en triptófano, aminoácido precursor de la serotonina, hormona del bienestar.

Avena: Es un cereal rico en vitaminas del grupo B,  nos proporciona grasas insaturadas, carbohidratos, minerales y fibra. Una ayuda a la energía.

Lechuga: De origen ecológico, es un alimento rico en ácido fólico.

Dátiles: Tiene hierro, magnesio, B3, ácido fólico. Es una bomba de energía para el cuerpo, y la mente.

Pescado y marisco: Siempre de calidad, tienen un mineral importante para la conexión neuronal, el zinc. También fósforo y vitamina d.

Huevo: Lo hubiéramos debido situar al principio de la lista, ya que es un alimento equilibrado, nutritivo, y rico en triptófano. Siempre que su origen sea de gallinas camperas criadas en libertad, el huevo debemos cocinarlo a baja temperatura para no perder sus ricas propiedades.

Té: Podemos tomar té, rico en L-Theanina, que mejora el estado de alerta, y además nos ayuda a la hidratación.

Chocolate: No podemos dejar de mencionar el preciado chocolate. Es rico en magnesio, mineral que nos va a ayudar a pasar por la astenia primaveral sin sentirlo. Pero, siempre que sea cacao de calidad y negro. Sin mezclas ni azúcares.

Suplementación.

Coenzima Q-10.  Es un suplemento que nos ayuda a darnos más energía.

Esther C. La vitamina C nos proporciona vitalidad, protección inmunológica, energía.

Magnesio. El mineral en suplemento nos asegura los requerimientos necesarios cubiertos.

Mamberry.  Del laboratorio Longevitas, sobres con vitaminas y minerales que nos aporta vitalidad.

Todos estos suplementos los  tenemos a disponibilidad de nuestros clientes en el Centro Médico Healthing.

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