La apicultura está en peligro. La verdadera miel, la que hace la abeja laboriosamente recolectando polen, cuidando la colmena, está en la cuerda floja.

La apicultura, en peligro

Estas navidades conocí a un apicultor, Francisco, que tenía una historia que contar. Emigró de Argentina a España por motivos políticos, hace ya muchos años, y como tenía raíces en nuestro país, decidió instalarse aquí.

Guadalajara, con su arquitectura negra ha sido desde entonces, más de 30 años, su lugar de residencia. Vive en un paraje que está protegido, un parque nacional, y ahí tiene colmenas de abejas.

En todos estos años ha pasado de tener 200 colmenas a tener 80, y, con mirada triste, me cuenta que no sabe bien este año cuántas van a quedar.

Francisco ya está jubilado, pero tiene la suerte de que su hija le ha tomado el relevo.

Toda su producción está vendida de antemano. Los paseantes que van a tomar el aire por su sierra compran, y el resto se lo quitan de las manos. La pureza y propiedades de la miel que cultiva son de primera categoría.

Pero todos los que viven del campo están desesperados. No solo miran al cielo, ya que el cambio climático afecta a sus abejas. También a la agricultura intensiva, con el uso de pesticidas que afecta a sus preciadas abejas.

Para que su colmena goce de salud, necesitan estaciones. El invierno, que haga frio, que llueva cuando tiene que hacerlo, porque lo que necesita es que haya flores para que con su polen, las abejas puedan hacer su trabajo y tengan alimento y energía.

La sequía, las mata de hambre. Entonces, Francisco me cuenta, tiene que comprar un alimento para ellas a base de algas, porque si no lo hace, mueren.

El sol perenne, la falta de agua, es letal para sus animales. Y eso que vive en un entorno protegido, privilegiado.

Su amor a la apicultura no está exento de problemas. Que si aparecen enfermedades que merman las poblaciones, que si no hay flores, que aparecen especies de otros sitios que las aniquilan… pufffff, realmente, ¡en el campo también hay estrés!

La buena educación

El mundo de los insectos produce carne de gallina, y falta de afecto por parte de los habitantes de las ciudades.

Pensamos que son seres asquerosos que además de picar transmiten enfermedades.

Por lo que no tenemos ningún reparo en fumigar, acabar con ellos.

Pero los insectos son necesarios, son parte de la cadena de la vida, y aniquilarlos es romper ese ciclo en donde todo es importante, y tiene un papel del que no se puede prescindir.

Las abejas son uno de esas joyas que debemos cuidar y proteger. Porque además, nos beneficiamos de su miel, que tiene tantas propiedades benéficas para nuestra salud.

De las colmenas obtenemos productos de uso cotidiano para el hombre, la jalea, el polen, la cera, la miel, el propóleo.

Como no es una gran industria, no se oye lo suficientemente alta la voz del apicultor.

Entre todos, tenemos que ayudar.  Darle el sitio que merece, proteger sus colmenas, que además, son ecológicas y respetuosas con el medio ambiente.

Valorar su trabajo, y saber que las abejas, la apicultura, es un arte delicado, donde se refleja la cantidad de ataques al medio natural que hay en el mundo.

Os invito a colaborar con la protección de la naturaleza, de los animales en general, pero también de los  más pequeñitos, pero que aunque su tamaño no sea importante, su forma de colaborar entre ellos, y de aportar al mundo, es grande.

Propiedades de la miel

  • Tiene propiedades anti-bacterianas. Lo utilizamos para recuperación de gripes, incluso para el tratamiento del acné.
  • Es un gran antioxidante, antinflamatorio, excelente para el sistema cardíaco, y el sistema inmune.
  • Lo podemos utilizar como endulzante, sustituyendo al azúcar.
  • Contiene proteínas.
  • Favorece la digestión
  • Propiedades antisépticas, en el tratamiento de heridas, quemaduras.
  • Para calmar el dolor de garganta y la tos.

La miel es un tesoro. Cuidemos de ella, de los apicultores, respetemos su oficio, y protejamos el medio en el que trabajan, que al final va a redundar en nuestro propio beneficio.