Busquemos una alimentación sostenible. Los científicos han encontrado soluciones para terminar con el hambre en el mundo, y evitar seguir mermando los recursos naturales.

¿Qué quiere decir sostenible?

Sencillamente, que sea compatible con los recursos que se den en un pueblo, una región, país, o el mundo.

Sostenible en el tiempo. Porque cada vez somos más, demandando calor, comida, una vida de confort, de uso de los medios que no son infinitos que la naturaleza nos brinda.

Apocalypse Cow, en busca de la alimentación sostenible

Es un documental de George Monbiot en el que describe como el principal problema que nos está llevando al desastre natural es nuestra forma de alimentarnos.

Por una parte, siempre habíamos culpado a las industrias de ser las mayores contaminadoras de ríos,  mares y naturaleza, pero ahora se pone sobre el tapete el papel devastador de la agricultura y la ganadería.

Las emisiones de carbono son absorbidas por los árboles. La deforestación causa  que aumenten los gases de efecto invernadero  aumentando el ritmo vertiginoso de calentamiento global.

A medida que vamos aumentando el número de bocas que hay que alimentar, se va en progresión aritmética acortando las áreas libres de explotación.

Así como las industrias son culpables de ensuciar con vertidos tóxicos a los ríos y aire, la ocupación de la agricultura y la ganadería, el espacio en terreno que se necesita para cubrir la demanda de la sociedad, hace mucho más daño.

Las vacas, las ovejas, los pollos, etc necesitan vastos espacios para pastar, esto lleva a que acaben con arboleda, con plantas autóctonas, y convierten en un páramo sin vida por donde pasan. Como con éstos pastos no tienen suficiente para su alimentación, los ganaderos necesitan completar su dieta comprando piensos compuestos por sustancias que no son aptas para el consumo humano.

Así, el producto que obtenemos de ellos no es tan saludable como debería.

En cuanto a la agricultura, para obtener las cosechas requeridas, se  utilizan muchas hectáreas, terreno que además  frecuentemente  no da el producto en las condiciones óptimas, que también hay que deforestar, y además, eliminar insectos a base de pesticidas que minan la riqueza del suelo.

Nos cuesta pensar que los ganaderos y los agricultores, gente que está en el campo, y ama la naturaleza, sin saberlo, la destruye.

Por fin una solución hacia la alimentación sostenible

El mundo evoluciona a una velocidad de vértigo. Nuestra vida no se parece a la de nuestros padres, menos a la de nuestros abuelos, y no puedo imaginar cómo fue de distinta la que vivieron nuestros ancestros.

España era un bosque, en el que un mono podía ir de árbol en árbol de lado a lado de la península. Lo mismo en Inglaterra, Francia… etc.

Nos quejamos de la deforestación del Amazonas, cuando en realidad, nosotros también fuimos culpables de lo mismo en nuestros propios países.

El cambio está a las puertas.

La ganadería y la agricultura requieren  una inmensa cantidad de dinero en ayuda a su desarrollo. Quizá esa inversión debería estar destinada a reforestar, a devolver al estado salvaje los espacios que ocupan las explotaciones.

Los investigadores están consiguiendo hacer carne  a partir de células madre. Con ello, se elimina el sufrimiento animal, además de evitar la gran contaminación ambiental de la ganadería masiva.

Es verdad, que debemos cambiar nuestra mentalidad. Darnos cuenta de los beneficios de cambiar unas costumbres que están destruyendo nuestro medio ambiente.

En cuanto a la agricultura, se está trabajando y ya está en estado avanzado, de realizar en el laboratorio una fermentación de una bacteria produciendo una harina con unas propiedades nutritivas óptimas, capaz de alimentar a la creciente población mundial.

Resultado: la recuperación de las zonas salvajes. En pocos años, los animales recuperarían su hábitat natural, los árboles volverían a crecer en nuestros campos, y, evitando la manipulación del hombre, todo retornaría al estado original.

La naturaleza es fuerte, si controlamos el poder destructivo de la mano del hombre, podremos permitir que recupere su espacio. El equilibrio de la ecología lo vamos a conseguir a base de no intervenir.

Cortar por fin ese círculo vicioso

La industria alimentaria va lentamente envenenándonos, utilizando exceso de azúcar, estabilizantes saborizantes y sustancias ajenas a nuestra salud.

Nos volvemos locos mirando las etiquetas de lo que compramos, descubriendo cada día nuevas amenazas.

Cada día, más gente tiene problemas digestivos, intolerancias, insomnio, problemas de estrés y de ansiedad.

¿Hemos llegado al límite de lo que la tierra nos puede ofrecer? Sencillamente, seamos respetuosos. Utilicemos la sabiduría para rescatar nuestro más preciado tesoro. Nuestro medio de subsistencia. La tierra.