Viajar es un lujo o una necesidad. Es a la vez las dos cosas, es un lujo necesario, una forma de conocer no solo nuestro entorno, sino a nosotros mismos.

Irse de viaje

Es para mí un lujo necesario. Por varias razones,  como las que vamos a enumerar:

  • Aunque estés, y esperamos que así sea, muy feliz donde vives, y la rutina de vida que lleves sea idílica, hacer las maletas es fantástico. No hace falta irse muy lejos, ni coger aviones transatlánticos, ni hacer rutas complicadas. Pero salir ayuda a comprender, a conocer, y es muy difícil que vuelvas de casi cualquier sitio sin la sensación de estar enriquecido.

Puede ser un pequeño viaje a pueblos o ciudades de alrededor. Alejándote pocos kilómetros descubres nuevos paisajes, gastronomía, arquitectura, costumbres, personajes, que asombran y enseñan.

  • Si tienes familia, viajas con amigos o te metes en un viaje organizado por alguna agencia, la relación que se establece con tus compañeros de viaje, de aventuras, es muy distinta de la que tienes en casa. Al salir del entorno habitual, los hijos se comportan de otra manera,  a menudo es más fácil hablar, establecer nuevos lazos de unión. También, uno mismo se siente más liberado, y esas rutinas que muchas veces entorpecen la comunicación desaparecen.

Cuando sacas a las personas de su entorno habitual, conoces otras facetas, estableces a menudo relaciones de amistad duraderas.

También, surge una camaradería, una solidaridad entre el grupo muy positiva. Eres más cooperativo, más sacrificado, y descubres en ti mismo y en los demás cualidades que desconocías.

  • Es un gran momento de reflexión. Salir del entorno habitual ayuda a ver la situación, los problemas, desde “fuera”. Como un pintor que tiene que alejarse de su obra para ver cómo va, y al volver a acercarse retoma con más seguridad la pincelada.

Alejarse de los conflictos, por lo tanto, es una buena forma de mirarlos de distintos ángulos, un camino que conduce a  darnos la oportunidad descubrir nuevas soluciones, que bajo la rutina no conseguíamos vislumbrar.

  • Descubrir lo grande, lo variado que es el mundo, te hace quererlo más. Cuidarlo para que se mantenga, protegerlo para que las generaciones que nos siguen la disfruten en su mayor plenitud. Cada vez que oímos en la prensa que una nueva especie está en peligro de extinción, es un fracaso de la humanidad. Acercarnos a sitios que no son los nuestros, impulsa el sentimiento de cooperación.
  • No necesariamente requiere un gran gasto. Hoy, hay gran oferta de viajes muy interesantes que con tiempo requieren un esfuerzo económico menor. Es importante programar, para no tener sorpresas desagradables durante el viaje.
  • Irse de viaje requiere planificación. Esto produce un efecto de hacer más largo el proceso de irse de viaje. Mientras se piensa dónde ir, que hacer,  mentalmente prolongas la sensación de viajar, de la aventura. Una experiencia  empieza en el momento en el que empiezas a soñar con ella.
  • Despierta la creatividad, renuevas la visión, en profesiones en los que se requiere inspiración, irse de viaje es absolutamente necesario. Y no hablo solo de decoradores, pintores, o artistas, muchas profesiones aparentemente mecánicas, se enriquecen cuando incluimos el ingrediente de la imaginación, de la creatividad.

Viajar sin contaminar

Greta Thunberg, la niña activista medioambiental sueca, ha puesto sobre el tapete muchos asuntos, entre otros la contaminación producida por los aviones y otros medios de transporte.

Es un personaje de alguna forma criticado y controvertido, pero yo me quedo con lo bueno, que es mucho, y animo a todos a seguir el ejemplo de intentar no contaminar más el mundo.

Al igual que la ley cuando subes a una montaña, o vas de excursión a una playa es dejarla como estaba, lo mismo tenemos que tener en la cabeza cuando vamos a cualquier sitio.

No hace falta dejar nuestra huella.

Viajar no es equivalente a contaminar. Podemos ir  a peregrinaciones, compartir vehículos, transportes públicos, utilizar trenes, sumarnos a las energías renovables.

Greta nos ha ayudado a tomar más consciencia. Digan lo que digan, tengan o no razón, una niña pequeña nos ha puesto en nuestro sitio, y nos dice mirándonos a la cara, que debemos ser responsables con el mundo, que éste no nos pertenece, que es un tesoro que hay que conocer, cuidar, proteger.

Es una recomendación Healthing.