Hoy nos vamos a comer un donut. No estamos de broma. ¿Te apetece? Un día es un día, y ahora nos lo vamos a conceder.

Hoy nos vamos a dar un capricho, nos vamos a comer un donut.

Porque éste fin de semana nos vamos a hacer un regalo, por haber sido buenos éstos primeros días de confinamiento en casa. Y como no podemos salir de compras, pues vamos a darnos un regalito culinario.

No se hace cuánto tiempo no me como un donut. Para los mal pensados me refiero exactamente a eso, al bollo circular que cuando lo muerdes está blandito y casi desaparece en el paladar, ese que puede ser de varios sabores y tamaños, y que con uno, no basta.

Pero como vamos a tener tiempo, vamos a hacerlo en casa. Así el placer, al haber más esfuerzo, será más duradero y mayor. Nos vamos a comer un donut casero.

Acostumbrados a que  sea  de la bollería industrial, nos va a divertir ver que tampoco es tan difícil hacerlo en casa, y que podemos ser creativos y hacer los rellenos que más nos gusten, incluso vamos a variar algo los ingredientes para hacer que el pecado sea venial.

Receta.

Ingredientes

Para hacer el donut normal,

1 kg de harina de fuerza

400 g de agua a temperatura ambiente

90 g de azúcar refinado

12 g de sal

20 g de levadura fresca

100 g de huevo

70 g de mantequilla a temperatura ambiente

10 g de ralladura de limón

3 g de canela en polvo

Aceite de girasol, o de oliva suave

Como os imaginareis, desde el Centro Médico Healthing somos incapaces de deciros que no cambiéis parte de los ingredientes de la lista, por otros que cumplen la función, tanto de dar buen sabor, como de proteger el exceso de azucares y otros productos que se pueden mejorar.

Sustituimos:

El harina de fuerza, por una de garbanzos. La primera su característica principal es que es especialmente rica en gluten. Sabemos que ésta es altamente inflamatoria, y produce rechazo no solo en celiacos, sino en muchas personas sin la patología.

Sin embargo, aunque las harinas debemos restringirlas, las de legumbres son las más aceptadas.

El azúcar refinada, la podemos sustituir por moscovado, miel de buena calidad, o estevia, según gustos. Teniendo en cuenta de que algo vamos a pecar, elige el endulzante que más te compense, intentando reducir la cantidad. Para mí, que soy muy golosa, con la mitad me basta.

La sal, yo os recomiendo que no sea la yodada que no tiene ningún valor nutricional, sino una Rosa del Himalaya, que le da un mejor sabor, aparte de nutrientes.

Los huevos, que sean ecológicos, no huevos de gallinas mal alimentadas y criadas en jaulas. Ya no solo por conciencia ética de maltrato animal, sino porque  es mejor para nosotros.

Mantequilla, un poco, está bien, siendo también de procedencia ecológica.

Aceite, para nosotros, el de oliva virgen extra.

Y ahora, si, manos a la obra.

Primer paso

En un bol, se mezclan todos los ingredientes, menos la mantequilla, con movimientos envolventes, hasta conseguir una masa homogénea.

Segundo paso

Dependiendo de la harina, corregir la hidratación. La masa debe ser elástica. Claro, esto nos va a costar más con nuestra harina, por tener menos gluten. Para darle algo más de elasticidad, podemos utilizar agar-agar.

Tercer paso

Dejar reposar 10 minutos la masa

Cuarto paso

Amasar en rondas hasta que la superficie de la masa sea lisa. Seguir dejando reposar la masa otros 10 minutos.

Quinto paso

Estirar con un rodillo la masa dejando como un centímetro de grosor, y cortar las piezas al tamaño que nos guste.

Sexto paso

Ahora, los que queramos preparar, los ponemos encima de un papel de horno, y si tenemos más de los que vamos a consumir, la masa restante se puede congelar.

Las que nos vamos a comer, deben descansar una hora para que fermenten. Después, ir cortando la masa y los puedes dejar enteros o hacerles un agujero en el centro con un vaso de chupitos.

Séptimo paso

Este es importante, el aceite debe estar a 180 grados, lo suficientemente caliente pero sin quemar, ya que se tiene que hacer por dentro. No frías muchos a la vez, haz pruebas.

El proceso de freír es alrededor de 2 minutos por tanda.

Octavo paso

Después de fritos, llegó la hora de la imaginación. Le puedes poner chocolate negro  por encima, y añadir unos frutos secos rallados por encima. Riquísimos.

O lo que se os ocurra.

Es un premio, y un juego para que los niños estén entretenidos y compartan con la familia un momento de alegría.

El Centro Médico Healthing, os desea a todos un buen fin de semana.