Estar a dieta es estar restringido, enfadado, condicionado, aislado de los amigos, separado de los demás miembros de la familia… ¿Cómo lo llevas?

Ya tenemos encima el verano. Vamos aligerando nuestra ropa, y el temido traje de baño nos mira desafiante desde el cajón del armario.  ¿Te planteas ponerte a dieta?  Pues si quieres salir vencedor ante el desafío, ten en cuenta que vas a necesitar el apoyo del mejor equipo de profesionales.

Estar a dieta o estar en el camino de mejorar

La definición de dieta es la composición, frecuencia y cantidad de comida y bebida que toma una persona, que llegan a conformar unos hábitos o comportamientos nutricionales.

Pero estar a dieta es otra cosa, es estar constreñido, aislado de los demás, obligado a echar mano de la fuerza de voluntad para modificar una de las cosas más difíciles. Un hábito  profundamente arraigado en nuestra vida,  la misma esencia de nuestra cultura, que más fácil resulta cambiar  de amigos,  pero que no nos toquen nuestros macarrones con chorizo de los domingos, las cerves de los viernes o el filete empanado de los martes.

Porque relacionamos la alimentación ya no solo con un momento de proveer de nutrientes al cuerpo, sino de darnos un rato de descanso, de regalo, de placer, que nos acerca por unos minutos a recuerdos de la infancia, olores de nuestra vida relacionados con momentos cruciales, emociones, alegría.

Y llegamos al nutricionista y nos intenta quitar, eso sí, con muchos argumentos científicos, todos esos momentos que eran los mejores del día.

Si estamos muy convencidos, es posible que consigamos llevar a cabo el plan, pero demasiado frecuentemente la persona sometida a una dieta termina perdiendo cinco kilos, y recuperándolos con creces a los pocos meses.

Muy convincente tiene que estar el nutricionista para que seamos capaces de renunciar a tantas cosas.

Estar a dieta o cambiar la forma de entender la nutrición.

Cambiemos el plan de acción.

Nutrirse no es solo comer. Lo que nos alimenta no es solo la comida, es la compañía, las emociones, la familia, la sensación de bienestar.

En otras épocas, donde encontrar alimentos era más difícil, el hombre se centraba más  en conseguir comida y alimentarse para no morir de inanición.

Hoy, con la despensa disponible a todas horas, hemos pasado a otra historia.

La nutrición se ha convertido en mucho más que sobrevivir. Es un estilo de vida,  una educación, es el mejor momento del día, es… para cada persona un mundo de sensaciones y emoción.

Si nuestros hábitos adquiridos no están beneficiando nuestra salud, la solución no está en que nos den unas páginas con lo que debemos comer de lunes a domingo, y haciendo una gesta heroica lo  consigamos cumplir durante unos meses.

La única forma de modificarlos es  integrando y comprendiendo de qué manera éstos hábitos están causando un perjuicio a nuestra salud. Y de qué manera mejoraremos nuestras condiciones físicas y mentales al mejorar la dieta.

Por lo que hay que tocar distintos puntos, todos ellos de vital importancia para llegar a buen fin.

El Dream Team

Si queremos hacer las cosas bien, yo empezaría por hacer un buen diagnóstico de cómo está nuestra salud para tener claro dónde estamos y  que  queremos cambiar.

Para ello, empezaría por un análisis de sangre, conocer a fondo cual es el punto de partida.

Tener claro cuál es el objetivo, y que en ningún caso sea a corto plazo, ya que las prisas son malas consejeras.

A continuación, es fundamental el apoyo  psicológico. Sentir la motivación, situar cuales son las emociones que nos llevan a comer alimentos que no nos hacen bien, comprender lo que nos mueve a tener hábitos de comida que están causándonos patología.

Pensemos cuántas veces conscientemente comemos cosas que directamente nos sientan mal. Y lo comemos, una y otra vez. Diabetes, indigestión, sobrepeso, alergias, artritis, asumamos que la nutrición afecta directamente la salud.

El Nutricionista remata  con su plan de cambio de hábitos alimenticios, un control sobre nuestra dieta, y un plan a largo plazo de control de resultados.

El ejercicio es otra pata angular que en ningún caso debe faltar en ésta ecuación. No es algo que debamos obviar, no podemos prescindir del movimiento, del ejercicio. Aunque no seamos atletas de élite, todos, a cualquier edad, debemos incluirlo en nuestra vida.

Aprovecho para hacer un punto en lo importante que es educar a los más pequeños en una nutrición adecuada.

El Centro Médico Healthing está abierto para ti. Con todas las garantías de higiene. Con los mejores profesionales, esperando ayudarte a  que este verano empieces a descubrir tu mejor versión.