La inteligencia… es un atributo que se refiere a la capacidad mental, un concepto muy general que llega a abarcar campos muy diversos.

Qué es la inteligencia

La inteligencia está definida como una capacidad general que implica la habilidad para razonar, planificar, resolver problemas, pensar de forma abstracta, comprender ideas complejas, aprender con rapidez y aprender de la experiencia.

La función del atributo es interesante porque no significa tan solo conocer, sino dirigir el comportamiento para resolver problemas de la vida cotidiana con eficacia.

Piaget decía que es la capacidad de adaptación a las situaciones nuevas. Es primero que todo comprender o inventar. Su desarrollo, según el filósofo, implica que hay intereses y curiosidades en el sujeto.

Gardner, en 1983 argumentaba que hay tres tipos de perfiles intelectuales, el académico, la inteligencia lingüística, y la lógica.

Lev Vigotsky, psicólogo ruso (1986-1934) sugería que es producto histórico cultural, que se puede modificar a través de la actividad, y que la nutrición influye de manera notable. Su teoría sociocultural incidía en que el desarrollo se relaciona con la interacción social, y el instrumento fundamental es la lengua.

En el ámbito de la educación, se han utilizado Test para evaluar y medir la inteligencia de los estudiantes.

Se mide con el cociente intelectual, que es en su origen el cociente entre la edad mental y la edad cronológica del individuo.

El promedio está alrededor de 100, menos de 70 se considera discapacidad, y por encima de 130, eres un superdotado.

Karl Albrecht con su libro Inteligencia Emocional abre una nueva brecha en el camino del análisis del atributo de la inteligencia.

Porque los Test de Inteligencia tradicionales no están a la altura de lo que pretenden medir.

Albrecht distingue seis diferentes tipos de inteligencia:

La inteligencia abstracta, donde la persona se desenvuelve bien en temas abstractos, razonamientos simbólicos.

La inteligencia social, que es la capacidad de comprender, de sentir empatía, de socializar bien con las personas que te rodean.

La inteligencia práctica, que es la que mide la facilidad de resolver problemas prácticos.

La inteligencia emocional, que abarca el mundo de la propia consciencia, y de su gestión.

La inteligencia estética, donde metemos el sentido de la belleza, de la estética, de las formas, del diseño, la música, el arte o la  literatura.

La inteligencia cinestésica, concerniente a todo el cuerpo, su movimiento, el deporte, la danza, la música, incluso pilotar un avión de caza a reacción.

Qué tipo de inteligencia queremos poseer.

La persona ideal, tendría que tener de manera equilibrada un porcentaje de cada una de las anteriormente mencionadas.

Pero en realidad, eso no suele pasar.

La buena noticia, es que con el trabajo, las capacidades se pueden mejorar, con la curiosidad, la perseverancia, y la autoconsciencia, podemos pasar de ser normalitos a cum laude.

Porque es como la musculatura, con el uso, la práctica y el tesón, se desarrollan.

Aunque por naturaleza unos están mejor dotados que otros, eso no anula ni desclasifica a nadie.

Por eso, clasificar por categorías a las personas, y menos aún a los niños, que cada uno desarrolla sus cualidades y atributos a un ritmo diferente, es un error.

En vez de hacer categorías, y explicarle a uno lo listo que es y al otro que no tiene capacidad, lo que hay que fomentar es la curiosidad, las ganas de aprender, el amor a conocer cosas nuevas, gestionar tu propio cuerpo, encontrar dónde estás más cómodo y por dónde debes trabajar más.

Los Test para anular o descalificar a las personas son un método obsoleto. Siendo los más jóvenes los que van a vivir y a dirigir nuestro mundo, seamos más “inteligentes” a la hora de ayudarles a encontrar su camino, su felicidad, y su amor por la vida.

Las personas que se desarrollan en un ambiente propicio, de apoyo y motivación, son más sanas no solo físicamente, sino también psicológicamente.

Por lo que no caigamos en clasificar a nadie, esos juicios de tu vales, tu no,  y aprendamos a sacar lo mejor de cada persona; porque no hay ni siquiera seis tipos de inteligencia, hay muchos más, y lo suyo no es despreciarlas, sino sacar lo mejor de cada una de ellas.

Centro Médico Healthing