Si te creías perfecto, bájate del carro; la perfección no existe. Siempre se puede ser mejor, más guapo, más listo, más fuerte. Pero si sirve como acicate, como motor impulsor para alcanzar metas, entonces, ¡adelante!

La perfección es una aspiración, no una realidad

Una flor es perfecta, en su forma, armonía, olor. Pero, la perfección nos puede conducir directamente a la frustración, si no somos capaces de medir nuestras capacidades.

La búsqueda impenitente de la perfección, nos deshumaniza, y conduce por un atajo hacia  la pérdida de calidad de vida, a la infelicidad.

El síndrome del perfeccionista, tiene unos síntomas:

  • Ser excesivamente minucioso, buscando errores hasta la exageración.
  • Juzgarnos con excesivo rigor, demasiada severidad.
  • Preocupación por lo que opinan los demás, de una manera obsesiva.
  • Pérdida de la visión equilibrada de las cosas, no todo es blanco y negro, hay grises.
  • Pesimismo exagerado, todo va a ir mal.
  • Estrés, ansiedad, siempre pensando que lo que hacemos, somos, o pensamos no es perfecto.

De ahí, la buena noticia es que podemos salir.

La perfección en la salud

Cada persona tiene unas fortalezas, y unas debilidades. Una herencia, unos hábitos de vida, unas características propias.

La buena salud no es que todo sea perfecto, sino que el organismo tenga las correctas herramientas para buscar ese equilibrio, en el que las deficiencias se subsanen con fortalezas, encontrando un punto de salud óptima.

En el Centro Médico Healthing te podemos ayudar a conocer qué debilidades fortalecer, y cuáles son los mejores caminos para ello, desde todos los puntos de vista, nutrición, ejercicio, psicología.

Lo más importante es conocer el punto de salida, y tener claro hasta donde pretendemos llegar. Trazar un plan, y trabajar para conseguir alcanzar la meta.

Es un camino que acompañado se lleva mucho mejor, con personas que vayan animándote, enseñándote como entrenar, dirigiendo los pasos para que tengas menos tropiezos.

Formas de evitar convertirte en un perfeccionista patológico

Hace falta tomar consciencia, desdramatizar, y hacer una serie de ejercicios.

  1. Convencernos de que la perfección no existe. Lo que es una gran noticia, ya que está en las debilidades, en las imperfecciones, donde se encuentran los caminos de la motivación.
  2. La mejor forma de aprender, es errando. Hace poco me mandaron una entrevista con un exitoso magnate, al que le preguntan cuál es el secreto para llegar a triunfar, a lo que contesta, tomar las decisiones acertadas. Entonces, ¿Cómo se llegan a tomar éstas decisiones? Contestación, a través de la experiencia. ¿Y cómo se llega a tenerla? A través de las malas decisiones. Si no te equivocas nunca, no aprenderás.
  3. El mundo es de los perseverantes. Por lo que aunque no llegues al valor de excelencia que te habías propuesto, valora el esfuerzo que has empleado, y el tesón. No te desanimes, sino que haz las cosas tan bien como seas capaz, con tus talentos y capacidades.
  4. No te acobardes, y dejes de hacer cosas por temor a hacerlas mal. Nadie ha nacido sabiendo, pero el miedo, que es buen consejero en cuanto a la prudencia, te puede dejar fuera de la ecuación si la dejas hacerse dueña de ti.
  5. Conoce tus propias capacidades, y no seas demasiado duro contigo mismo. El realismo ayuda a saber el punto de partida, y a lo que se pueda llegar a aspirar.
  6. Cuando te propongas mejorar en cualquier sentido, disfruta del camino. Planifica, regálate premios por metas conseguidas, aunque sean pequeñas, apunta tus logros y fracasos, y vuelve a levantarte.
  7. Reflexiona, y sé sincero contigo mismo; ¿Lo has hecho lo mejor que has podido? A lo mejor la contestación es que no, que has estado distraído, un poco perezoso. Entonces, desde un punto de partida honesto, conseguirás llegar donde te lo propongas.

Partiendo de la base de que la perfección no existe, y que, además, es un concepto subjetivo, lo que es importante es que el intento de su búsqueda nos conduzca a ser mejor, y no nos convierta en unos frikis desequilibrados.

“La perfección es una pulida colección de errores” frase atribuida a Mario Benedetti.

Y nuestra recomendación, déjate aconsejar, guiar por profesionales. El camino se hará menos empinado, los resultados aparecerán antes, los tropiezos servirán para tomar nuevo impulso y avanzar.