La temporada de esquí empieza ya. Vamos a prepararnos para disfrutar evitando posibles lesiones. Con el cuerpo preparado, solo queda divertirse.

Y no podemos dejar de mirar las predicciones meteorológicas. El teléfono arde de tanto mirar,  kilómetros de pistas abiertas aquí, estación abierta allí, remontes funcionando… nieve dura, o polvo, los nervios no dejan que podamos concentrarnos en nada más.

Ha llegado la temporada de esquí, y la queremos disfrutar a tope.

Antes de decidir hacia qué montaña vamos a ir, es aconsejable ir en buena forma física para poder disfrutar a tope.

Porque la montaña es dura. El frio, el viento, requiere unas condiciones óptimas para sacar el máximo partido.

Ejercicio para empezar  la temporada de esquí

Hay que empezar ya.  Unas piernas fuertes ayudan a sortear mejor las diferentes condiciones  en las que puedan estar las pistas, y más si lo que nos gusta es aventurarnos por nieve virgen, practicar esquí de fondo, o piel de foca.

  • Hacer sentadillas, para reforzar la musculatura de las piernas, y glúteos.
  • Correr o caminar rápido, tres o cuatro veces por semana, durante 30 o 40 minutos. Además de muscular, ayuda a coger fondo. También se incrementa la capacidad aeróbica.
  • Trabajo de equilibrio. Healthing propone para ello la tecnología puntera de la que disponemos, con el I-Moove, nos ayuda a ejercitar coordinación y equilibrio.

  • Además, I-Moove es una herramienta perfecta para entrenar la posición de esquí, evitando de ésta manera la fatiga en las piernas y reducir así el riesgo de lesión. Mira en Instagram nuestra publicación sobre éste tema.
  • Estiramientos: nunca debemos olvidar estirar la musculatura. Si estamos agarrotados, es más fácil que nos lesionemos. Recordamos que es importante tanto al iniciar como al finalizar la sesión.

Antes de ponernos los esquís

Hay que prepararse con tiempo. Cinco o diez minutos bastan. Pero no te lo saltes. No es bueno lanzarse a las pistas sin haber calentado los músculos.

La mayor parte de las lesiones se podrían evitar si somos precavidos.

Los esguinces de rodilla, los ligamentos y la rotura del menisco son frecuentes.

También, el hombro sufre luxaciones, y en la mano, el pulgar es la víctima, llegando a hablar del pulgar del esquiador, lesión del ligamento del metacarpiano y la primera falange.

Por lo que recomendamos calentar y estirar todo el cuerpo antes de ponerte las botas.

El equipamiento

Cuando las condiciones son duras, cuanto mejor sea el equipamiento, más tranquilos vamos a estar.

Todo es importante, desde los calcetines, la ropa interior térmica, hasta los guantes gorro y gafas.

El sol es muy fuerte en la montaña, los ojos deben protegerse con gafas que tengan cristales protectores contra los rayos nocivos del sol, y deben cerrarse para que el viento no moleste ni reseque la vista. No compres por modas o colores, opta por la calidad.

No te olvides tampoco de proteger la piel con protección solar.

Y revisa bien que la fijación del esquí tenga la presión adecuada. Muchas lesiones derivan de eso.

Comer en la montaña

El frío nos invita a comer cosas calientes, sopas, caldos, guisos nutritivos de verduras y carne que nos nutra y nos proporcione energía.

Es importante hidratarnos adecuadamente, evitar el consumo de bebidas alcohólicas  y descansar  cuando sintamos cansancio muscular.

Ser cautos

A la hora de coger los remontes y lanzarnos a practicar este deporte, debemos ser conscientes de nuestro nivel para no meternos en pistas demasiado exigentes para nosotros.

La montaña puede ser peligrosa si no tenemos el debido respeto y prudencia. Pero con sentido común nos puede proporcionar grandes sensaciones.

Entramos en la temporada…
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