Es un pequeño tendón, el Tendón de Aquiles derribó fácilmente a un aguerrido guerrero; tan importante como frágil, hay que aprender a cuidarlo.

Los problemas en el talón de Aquiles son frecuentes, sobre todo en runners y deportistas. Vamos a analizar cuáles son los síntomas, y qué precauciones tomar para no acabar en el quirófano.

Anatomía del Tendón de Aquiles

El nombre del tendón se refiere a la leyenda de Aquiles, que fue según cuenta la historia hijo de Peleo, y de Tetis. Mezcla de humano y dios, su madre quiso hacerle inmortal sumergiéndole en la laguna Estigia, sujetándole por los talones, por lo que ésta parte de su cuerpo no se quedó protegido.

La historia relata que ya habían predicho que Aquiles sería fundamental para la victoria de Grecia contra Troya, pero que perdería su vida en ella.

Y así fue. En una lucha contra Paris, sabiendo éste cual era la zona vulnerable de Aquiles, disparó una flecha a este punto, terminando de ésta manera fácilmente con su vida.

El tendón de Aquiles

Mide alrededor de 15 centímetros, y su función es sobre todo la de ayudar a doblar el pie hacia abajo.

Este movimiento se produce al caminar, y al correr. Una lesión es fácil que aparezca;

  • Si entrenamos de manera poco adecuada, o si elevamos la exigencia del ejercicio de forma brusca.
  • El calzado poco adecuado, sobre todo que no se ajuste bien la parte del talón.
  • Excesiva rigidez de las zapatillas. Que el pie se incline excesivamente hacia dentro.
  • Acortamiento muscular en la pantorrilla

Síntomas

El típico síntoma cuando aparecen los problemas con el Tendón de Aquiles, son los dolores agudos, sobre todo por la mañana, antes de entrenar. A medida que vas entrando en calor, éste disminuye o desaparece.

El dolor puede ser persistente, días semanas o meses, y llevar incluso a ser crónico.

La inflamación que ocasiona lleva al tendón a perder flexibilidad, y engrosa. Al mismo tiempo, los músculos de alrededor se acortan.

Lo que recomendamos desde el Centro Médico Healthing

Acuérdate, siempre el dolor es un aviso del organismo para detenerte. Aunque el síntoma se calme al entrar en calor, no es normal arrancar mal.

Si no haces caso, puedes acabar perdiendo muchos meses de entrenamiento, incluso con una lesión crónica, o en la mesa de operaciones.

Además, tiene solución.

Cambia la rutina de entrenar e introduce estiramientos bajo presión a diario. Los estiramientos excéntricos son una buena opción para acabar con la inflamación, y por lo tanto, con el dolor.

Aviso, estos ejercicios son solo recomendables si no hay en el Tendón de Aquiles una lesión mayor.

Ejercicios propuestos, que deberán ser ejecutados de promedio dos veces al día, durante doce semanas.

  1. Al borde de un step, levantar los talones y apoyarse en los metatarsos.
  2. Desde ahí, levanta una pierna, y baja despacio de forma controlada el talón de la que está en el step. Llega hasta donde puedas, sin pasarte.
  3. Cambia de pierna.
  4. Repite el ejercicio 15 veces.

Es importante que te hayan diagnosticado de forma profesional, no tu amigo runner, el problema del Tendón de Aquiles. También, si vas a iniciarte en los ejercicios propuestos, consulta con tu Entrenador Personal. Él además te va a sugerir otros movimientos controlados para proteger el tendón.

Nuestro Podólogo, Alvaro Porres, con su gran sabiduría, te va a ayudar examinando tu forma de pisar, y el movimiento en carrera. Esto lo debería hacer todo el que corra o camine de forma habitual, para evitar lesiones más difíciles de corregir.

Alvaro te recomendará el calzado que necesites por tu forma de pisar, y ejercicios apropiados para cada uno.

El Centro Médico Healthing tiene los mejores profesionales, y las más vanguardistas herramientas para ayudar a los deportistas a evitar lesiones, o corregirlas si ya se han ocasionado.

Pero es importante que hagas un auto-examen de si tienes alguna molestia que se haya originado por el ejercicio, y si aparece el dolor, lo primero dejar de realizarlo, y lo segundo, acudir a los profesionales para que te ayuden a erradicarlo, y poder así seguir con la vida normal.

No te auto mediques, ni escuches los consejos de la vecina, confía en los diagnósticos hechos con seriedad, para que nuestra vida no se vea interrumpida por la lesión.