Poner orden en casa es no solo bueno para que el hogar respire y los armarios estén en condiciones, sino para recuperar la armonía en tu interior.

El orden en casa, ¿es importante?

Yo, cuando estoy estresada, o preocupada, tengo dos reacciones automáticas que me ayudan, la primera es limpiar, y la segunda, ordenar.

Parece completamente irrelevante, pero, a mí me funciona.

El orden por fuera ayuda a calmar mi ansia interna. Calma, serena, me hace saber mejor donde estoy, con qué puedo contar, que me sobra, y que me falta.

Las cosas externas no son triviales. Son reflejo del interior. Y el ejercicio de mantener la superficie en orden ayuda a que el fondo esté mejor.

No todos tienen la misma necesidad. Incluso, algunos psicólogos califican de neurosis a la manía de tener las cosas en un preciso lugar. Está claro, las recetas no gustan por igual a todos.

Pero si perteneces al sector de personas desordenadas, te animo a probar hacer un cambio e intentar hacer el ejercicio de poner orden.

Ese equilibrio en los objetos que te rodean incita a mejorar tus propios hábitos y costumbres. Ordena también tus horarios, tu alimentación, incluso tu ejercicio, las ganas de cuidarte, de sentirte guapo, de estar bien.

Una de las recomendaciones interesantes para personas que estén pasando un mal momento, de desequilibrio y ansiedad, es poner especial atención a tu higiene, incluso a vestir bien, tener una buena apariencia exterior.

¿Por dónde empezar?

En casa, me parece que un sitio que siempre debe estar impecable es la cocina. Por lo que yo empezaría por ahí.

El armario de las sartenes y las ollas. Mira bien en que situación están, si tienes en exceso, o alguna debes considerar sustituir, porque  ya no están en buena forma.

Tappers, cubiertos, vasos, platos, vasos, despensa… la cocina es complicada, pero cuando te hagas con ella, vas a disfrutar mucho más cuando entres y te la encuentres impecable, sin rincones oscuros.

El secreto del orden está en aprovechar mejor los espacios, pero sobre todo en tener lo que necesitas, evitar acumulación.

Cuidar del sitio donde cocinas va a motivarte para llevar una alimentación más sana, ordenada, limpia.

Después yo atacaría el armario de la ropa. Bolsos, zapatos, pantalones,… yo lo suelo hacer dos veces al año, por los cambios de estación.

Aquí, la acumulación es lo peor. Nos cuesta eliminar cosas que a lo mejor están en buen estado, pero que ya no usamos.  Regala a amigos, o incluso vende, o dona a la parroquia, tú saldrás ganando, si consigues un armario que no esté atiborrado de cosas, ganarás tiempo a la hora de elegir lo que te vas a poner cada día, además, ganarás en espacio y limpieza.

Lo mismo hay que hacer con los artículos del cuarto de baño. Quédate con lo que utilizas.

El garaje, o el trastero también hay que darle un repaso. Ordena en cajas, por categorías. Pon carteles para saber qué contienen, y, sobre todo, deshazte de las cosas que ya no vayas a utilizar.

Otro sector importante son los recuerdos, las fotografías, las cartas. Para ello, tómate tu tiempo, y hazlo en soledad; considera que es lo que quieres guardar, y elimina con todo respeto lo que pienses que ya no vale la pena conservar.

Una vez le has dado un buen repaso a todos los elementos de la casa, vas a sentir ligereza, una energía renovada. A mí me sirve para:

  • Alivio, mejora del estrés, la ansiedad. Mejora la claridad mental, el orden por fuera ayuda al orden por dentro.
  • Como consecuencia, hay un descanso, un sueño de mejor calidad.
  • Te ayuda a ser más consciente de la sostenibilidad. Si tienes tendencia a comprar compulsivamente, es una forma de saber en realidad qué necesitas y que no.
  • Ahorra tiempo, tanto a la hora de vestirte, como de limpiar y tener la casa en forma.
  • Lo más importante, va a motivarte para tu propio cuidado tanto físico como emocional.

Cuidar de las cosas, de los objetos que nos rodean, mejorar nuestro entorno, hacerlo más bonito a la vez que práctico, nos puede ayudar más de lo que en un principio podrías haber sospechado.