El mejor plan de estos días se divide en varios momentos que debemos disfrutar en nuestra rutina de aislamiento.

¿Cómo te has planificado el día hoy?

Entramos en el noveno día de aislamiento. Ya superada la semana, hagamos revisión de como llevamos nuestra rutina.

En mi casa, se trabaja de lunes a viernes con inusitada intensidad. Todos luchando desde sus respectivos ordenadores para conseguir la máxima normalidad en cada uno de los sectores en los que están involucrados.

Luego, llega la hora de comer. Como somos bastantes, cinco miembros de la familia, con un hambre considerable, acrecentada probablemente por las restricciones y algo de aburrimiento, el momento de la comida es crucial.

El mejor plan: ir al supermercado

Seguimos  una rutina en la que no hay lugar para la improvisación; como nos aconsejó en la televisión nuestro ministro de asuntos exteriores,  mantenemos las recomendaciones de las autoridades con la máxima seriedad.

Como somos bastantes, el ir al supermercado se ha convertido en el mejor plan. Pero, como os podréis imaginar, con todas las precauciones y más.

Aquí van:

  • Hacemos un menú semanal, para saber con la mayor precisión que alimentos debemos incluir en el carrito. No dedicarnos a vaciar  y desabastecer los supermercados llevados por el pánico. Sabemos que la alarma se contagia, y que no conduce a nada bueno. Por lo cual, previsión, menú semanal, y a ser conscientes del momento especial que estamos viviendo.
  • Con la lista en la mano, no hace falta que vayamos con mascarilla, pero sí que respetemos las distancias de seguridad. Nos debemos poner los guantes, y no toquetear las frutas y verduras.
  • Está bien comprar suficiente cantidad de alimentos como para no tener que volver continuamente a la compra. Pero repetimos, con cabeza.
  • Es momento idóneo para controlar la dieta, hacer hincapié en la salud dietética, y cuidarnos.
  • Aprovechar éstas circunstancias para conocernos, saber que nos sienta bien y que no, la comida casera es un lujo que normalmente no nos podemos permitir.

En mi vecindario hay una iniciativa de personas que cocinan de más para compartir con aquellos menos afortunados que necesitan que les echen una mano.

El mejor plan: estar con los tuyos

Conversar, jugar, reír, filosofar, bailar, cocinar… se intensifica de tal manera la relación dentro de la casa, que debemos sacar lo mejor de nosotros mismos, ser generosos en la repartición de las tareas del hogar, porque entre todos, con buen humor, las cosas pesadas se hacen fáciles.

Cuando éste aislamiento pase, que pasará, esperamos que nuestros lazos se hayan hecho más fuertes, nos conozcamos mejor, hayamos aprendido a convivir y a sacar lo mejor de la situación.

El mejor plan, las ocho en el balcón

Este es un momentazo. Todos a las ventanas, a las terrazas, los aplausos, los conciertos, la alegría, el compartir. Emocionante. Música, agradecimiento. Aparcamos por un momento ideas políticas, equipos de fútbol, y todas las demás tonterías, para contagiar a nuestros vecinos energía, vitalidad, compañerismo.

Nadie se puede sentir solo a las 8.

El mejor plan, hablar con nuestros amigos

Me he bajado una aplicación, y todos los días me reúno con amigos para hablar, comentar, a veces, rezar.

Es un medio perfecto para ponernos en contacto con personas que a lo mejor están solas, lo están pasando mal.

Dedicar un poco de nuestro tiempo a acordarnos de esos amigos que normalmente están cerca, pero que no tenemos acceso a ellos, es un muy buen plan.

Apoyar a los que están afectados, por sus propios síntomas o por tener familiares o amigos con coronavirus. O con otras enfermedades.

Es conveniente educar a nuestros hijos en la solidaridad, la generosidad, y éste momento es el idóneo para que se den cuenta de que son cualidades muy valiosas.

El mejor plan, cuando recordemos estos días

Cuando pase el tiempo y echemos vista atrás, recordaremos éste paréntesis en la vida, en la tierra, en el mundo.

Contaremos a nuestros hijos, y nietos nuestras experiencias vividas, y ese  será un buen plan.

Nos mirarán con ojos redondos, incrédulos. Enseñaremos las fotos de las calles vacías, los comercios cerrados, incluso el deporte paralizado.

Miraremos atrás hacia los momentos tristes, y también a esos especiales en los que cada uno sacó algo bueno de su corazón.

Recordaremos con cariño y respeto los héroes que dieron sus vidas por cuidar de los demás. También, a los que la enfermedad  se llevó. A tantas personas que asumieron responsabilidades, peso sobre las espaldas por las decisiones que solo el tiempo dirá si fueron acertadas.

El mejor plan, está por venir.

Centro Médico Healthing