Países como Bhután o Nueva Zelanda pone como objetivo prioritario en su política el índice de felicidad de sus habitantes. ¿Es una utopía?

Hablar del índice de felicidad hace sentir que la civilización está progresando. Que hemos superado conceptos de supervivencia para pasar a un grado más elevado. Nos hace estar orgullosos  de nuestro desarrollo como seres humanos.

Índice de felicidad o el  PIB

El PIB es un indicador económico que mide la riqueza de los países. Los gobiernos, la política, basan su éxito en el crecimiento de éste número. Pero algunos, como los neozelandeses, están cambiando esta filosofía.

Quieren a partir de ahora basarse en el Índice de felicidad. Porque el PIB no habla de si las personas están o no bien, ni de la adecuada distribución de la riqueza.

Es verdad que Nueva Zelanda tiene una economía próspera, con un crecimiento en su PIB cercano al 3,0 %, una tasa de paro controlada, un superávit presupuestario y deuda pública moderada.

A pesar de que es un país que su principal fuente de ingresos es la exportación de productos agrícolas, y de que las coyunturas políticas internacionales le afectan, como a todos, sus políticos están haciendo una apuesta novedosa.

“Aunque el crecimiento económico sea importante, no garantiza una mejora en las personas”
“Nadie quiere vivir en un país que crezca, pero no tenga en cuenta a las personas”

Nueva Zelanda propone los primeros presupuestos basados en la felicidad de sus habitantes. Criticados por algunos, que consideran que la medida es poco realista, para otros es una filosofía de vanguardia.

Jacinta Arden, primera ministra, dice “Nadie quiere vivir en un país en donde a pesar del fuerte crecimiento económico hay familias sin hogar, el medio ambiente se degrada con rapidez o las personas con problemas de salud mental no reciben el cuidado que necesitan”

Por lo que los presupuestos ponen el foco en la pobreza, la indigencia, la violencia doméstica, la tasa de divorcio, la salud mental, la protección de los pueblos indígenas.

Sus prioridades; el medio ambiente, la identidad cultural, los ingresos, las relaciones sociales.

El primer país que adoptó esta forma de medir la prosperidad parte de Bután.

Política de felicidad

Los gobiernos dirigen países, y es una gran responsabilidad. Estos, están compuestos por personas, individuos a los que la política tiene que proteger, amparar, y dar posibilidades de prosperidad social y laboral.

Los partidos cada vez se parecen más entre sí, porque al final, el objetivo es común para todos. Solo hay pequeñas variaciones entre unos y otros.

Hasta ahora, se suponía que la prosperidad económica era suficiente para garantizar que los habitantes tuvieran todo cubierto. Pero hemos prosperado. El PIB no nos habla de felicidad. De que todos estén bien.

Si no hay evolución, hay estancamiento. Una vez cubierta la necesidad primaria, es menester dar una vuelta de tuerca a la filosofía de cómo dirigir un país. De que sus habitantes sean felices. De que la tasa de bienestar sea elevada.

Utopía o realidad

¿Es utópico pretender proteger el medio ambiente? ¿O que los niños tengan la educación, la alimentación y la sanidad garantizada? ¿Qué nuestros mayores disfruten de los años que les queden con los cuidados necesarios?

Creer en que las personas es lo primero, no parece utopía, sino lógico. Darse cuenta de la importancia que tiene el medio ambiente, no es irreal, es vital.

Abandonar el crudo número y poner otros parámetros como principales para medir el progreso de una comunidad, de un país, es una forma de ver progreso, evolución, inteligencia, y romper con un sistema que hasta ahora ha sido válido, pero que ha pasado a un segundo puesto.

En Nueva Zelanda están con la mira puesta en lo que de verdad importa para que un país sea próspero. En que los ciudadanos tengan un elevado índice de felicidad. En que la preocupación sea mejorar las condiciones de las personas. En humanizar la política. Si  esto se consigue, yo apostaría que el PIB, tampoco va a quedarse atrás.

En el Centro Médico Healthing ponemos nuestro granito de arena para colaborar con el bienestar de nuestros clientes.  Nos mantenemos siempre alertas para estar siempre buscando la mejor forma de que las personas que acuden a nuestro Centro se encuentren bien cuidadas.