El elogio no es adulación, sino reconocimiento, y éste puede ser la mecha que prende la transformación de las personas, el descubrimiento de que los límites están más arriba.

El elogio, o como crear buen ambiente

Sirve para cualquier situación, pero si nos centramos en el ambiente laboral, es esencial crear un buen ambiente. Son muchas horas. Y la diferencia entre pasarlo bien o mal, puede  repercutir directamente en la salud.

Estar rodeados por las mismas personas nos lleva a plantearnos de qué manera podemos colaborar a que se cree camaradería, una atmósfera  de trabajo enriquecedora,  y para ello, cada uno debe poner su granito de arena.

Ir a trabajar en un ambiente agradable, contribuye a pasar mejor el día, tener buenos momentos, disminuir el estrés.

Una forma de conseguirlo es el elogio. No sé por qué, tenemos más tendencia a corregir, a destacar los errores que hemos cometido, que  a resaltar los aciertos, los talentos, las virtudes. Quizá pensamos que lo normal es hacer las cosas bien, y que por lo tanto, carece de mérito. Incluso, a la persona que elogia la tachamos de “pelota”.

Pero esa forma de pensar  no alienta la motivación, apaga el incentivo.

Por lo que recomendamos cambiar esta actitud, y poner en primera línea el poder del elogio.

Si no estamos acostumbrados, nos podría parecer difícil. Pero verás cómo la gente te lo agradece, y responde de la misma manera en poco tiempo.

Todos  en el fondo queremos lo mismo. Consideración, reconocimiento, apoyo. Y una frase de elogio, no solo te cambia el día, sino que sirve de motor para incentivar a ser mejores en lo que hacemos.

El elogio, no es adulación

Definición de elogio “Reconocimiento de los méritos y cualidades de una persona  o de una cosa mediante  expresiones o discursos favorables.”

Adulación, “Alabanza exagerada que se hace a una persona para conseguir un favor o ganar su voluntad”

Son muy distintas las definiciones, y sin embargo es verdad que tienen relación. El elogio, no es egoísta, porque no busca directamente nada, sin embargo, lo obtiene como consecuencia del bienestar que produce en la persona al recibir éste reconocimiento.

La adulación no sale del corazón, y el adulado medianamente avispado tarda poco en darse cuenta de la falsedad (aunque muchas veces tarde tiempo, ya que las personas que están acostumbradas a la adulación, se engríen)

No escatimemos el elogio

William James, de la Universidad de Harvard, nos dice: “En comparación con lo que deberíamos ser, sólo estamos despiertos a medias. Solamente utilizamos una parte muy pequeña de nuestros recursos físicos y mentales. En términos generales, el individuo humano vive así muy dentro de sus límites. Posee poderes de diversas suertes, que habitualmente no utiliza.”

Cuando una persona es generosamente reconocida y elogiada, florece, se desarrolla, brota con energía como una planta con agua y sol.

El elogio es como esa agua y ese sol, esa fuerza básica que necesitamos para desarrollarnos.  Y nos podemos sorprender de las capacidades ocultas que descubrimos en nosotros mismos, o incluso en nuestros colegas de trabajo.

Aprender a elogiar

No es tan fácil, tiene unos requisitos que cumplir, que, si no los practicas, puede que no tenga el efecto deseado:

  • La sinceridad, si el comentario no lo es, puedes caer en la adulación. También la naturalidad es un ingrediente importante. Que surja de manera espontánea en la conversación.
  • Que sea específico, mejor que las generalidades; por ejemplo, elogiar un artículo, porque te ha motivado, y te ha hecho reflexionar, más que decir que te gusta cómo escribe.
  • No uses las formas negativas, “Admiro la valentía con la que reaccionaste” mejor que “Admiro que no seas un cobarde”
  • Es mejor que sea en privado, para evitar que los de al lado se comparen y se sientan en inferioridad de condiciones.
  • Debe ser un regalo que se produzca de forma eventual, no continuamente. Para que tenga más efecto.

Si nadie te elogia, procura practicar el auto-elogio, valorar tu propio esfuerzo, premiarte con actividades que te gusten, para recargar las baterías. Hay momentos en la vida de especial dificultad. Es importante quererse a uno mismo, para salir de ellos.

Un ejercicio

Se le ocurrió a una profesora en una clase, y el resultado fue muy positivo.

Hizo a los alumnos escribir una lista de sus compañeros, dejando espacio en blanco al lado. Después les pidió que pensaran la virtud que pensaban que cada uno de ellos tenía, y después lo compartieron.

Animo a hacer ese ejercicio en el ambiente laboral. Puede ser un momento de diversión y risas con los compañeros, y seguro, de acercamiento.