Aprender a escuchar suena fácil, nada más lejos de la verdad. Requiere tantas cosas, que difícilmente escuchamos las conversaciones que tenemos diariamente.
Aprender a escuchar
Escuchar es un difícil ejercicio. Requiere muchas cualidades, que, si no las tenemos al día, probablemente están en baja forma.
Hoy, en la Moción de Censura al Gobierno de España, no he podido dejar de pensar en lo importante que sería que todos los dirigentes de todos los países, todas las empresas, grandes o pequeñas, supieran escuchar. Que en las familias se supiera escuchar, que los amigos se escuchasen.
Requiere ejercicio, entrenamiento, y apertura de mente. Cosas que a priori todos podemos pensar que tenemos, hasta que nos paramos a observarnos. Yo misma, por ejemplo, sin ir más lejos, escucho el discurso del político que es más afín a mis ideas, y le presto atención, pero en cuanto sale otro, dejo de escuchar.
Porque escuchar requiere dejar de ser tú mismo mientras el otro habla. Intentar captar ya no solo a través de las palabras, sino de los gestos y expresiones lo que el otro intenta transmitir.
Se necesita dejar tus propias ideas aparcadas un ratito, lo que no quiere decir que las estés traicionando, sino que estás intentando comprender las ideas del otro. No pensar directamente en cómo rebatirlo, sino bajar el hacha de guerra e intentar ser comprensivo.
Somos muchos, unos amigos, otros menos; unos afines a nuestras ideas, otros en el polo opuesto. Cada uno con sus razones y sus verdades, estamos destinados, casi como en un matrimonio, a entendernos.
Si no lo hacemos, el resultado es confrontación, violencia, desamparo, soledad. Y enfermedad.
Con cada interlocutor hay que hacer un ejercicio de intentar comprender de donde viene, cual ha podido ser su experiencia de vida, que le ha pasado hasta llegar hasta su presente. Solo así, la conversación se humaniza y se convierte en algo útil y enriquecedor.
Escuchar requiere tener una actitud humilde, que te capacite a renovar, cambiar tu forma de ver las cosas.
Quien no escucha, no aprende. Vamos tan condicionados que variar nuestra forma de pensar se convierte en algo casi imposible.
Cambiar no es malo, sino todo lo contrario. Cambio es evolución, todo lo estático perece.
Es un ejercicio que requiere una gran valentía. Porque las personas nos pertrechamos detrás de nuestras ideas como si éstas nos fueran a proteger de un enemigo voraz. Hay que tener gran valor para ser capaces de escuchar.
Hoy, en esa Moción de Censura, que ni sé a qué hora acabará, me quedo intranquila. No parecía que nadie supiese escuchar, ni siquiera lo intentaban. Unos con un tono más bronco, otros más calmos, todos llevaban su discurso preparado para que los suyos se quedaran tranquilos.
Y mañana, como si nada.
Como escuchar
Con atención, sin prejuicios, con el corazón abierto. Así se escucha a las personas que quieres. Cuando las quieres bien.
Que cuando termine la conversación algo haya cambiado entre los dos, y sientas que te han captado, y que algo nuevo va a surgir de ahí; aunque tan solo sea un mayor conocimiento del otro.
Cuando esto se produce, la soledad se diluye, te sientes parte importante de la otra persona, y los miedos desaparecen.
Tener o no razón es secundario. Además, la verdad está casi siempre compartida. Lo importante, lo que auténticamente hace de ese momento algo especial, es escuchar, o sentirse escuchado.
Es un ejercicio que debemos todos practicar, todos los días, un rato, con consciencia, para mejorar nuestra relación con los demás, para ser miembros de una sociedad más humana.
En el Centro Médico Healthing
Practicamos la escucha a nuestros clientes. En consulta, nuestros profesionales dedican su atención de manera personal a los que acuden. Porque sabemos que cuando alguien viene a nosotros, esperan apoyo, confianza y profesionalidad.
Porque es importante que al salir de nuestro Centro Médico, sientas que te hemos comprendido, y que el programa que sigamos va a ser para ti, según tus necesidades particulares.