El cambio de hora no afecta por igual a todos, unos ni se enteran, mientras que otros les cuesta adaptarse y tienen síntomas como de jet-lag.

Cómo afecta el cambio de hora.

Madrid tiene algo especial, que hace que vivir aquí sea todo un lujo. Muchos no lo aprecian, porque cuando te acostumbras, cuentas con ello y le restas valor.

Ese premio especial que tenemos en la capital de España es la luz. Ese cielo de color azul intenso es una joya… y con razón, somos la envidia de muchos, que no pueden disfrutar de ella.

El cambio de hora tiene una parte muy buena, o mejor dicho, dos: la primera, nos da más oportunidad de disfrutar de la luz del día. La segunda, nos permite un ahorro en la cuenta de electricidad (o eso supone los que lo han establecido)

El sábado 30 de marzo, cambiamos los relojes, a las 2 a.m. pasamos a 3 a.m.

No parece gran cosa. Sin embargo, se nota. Probablemente los jóvenes no tanto. Pero los niños, ancianos o enfermos, pasan un jet lag.

¿Cuáles son los posibles síntomas?

  • Irritabilidad, somnolencia, debido a una falta de sueño.
  • Cansancio, falta de energía.
  • Dificultad en concentrarse en tareas, de focalizar.

¿Por qué sucede esto?

Porque nuestro cuerpo funciona con un ciclo circadiano. Y éste, afecta a cada célula del cuerpo, a cada órgano, que según la hora que sea, les indica cómo tienen que funcionar en cada momento.

Las células de la piel, sin ir más lejos, saben si son las 5 a.m. o las 19 p.m., a primera hora de la mañana, su misión es protegerse contra virus y bacterias, están activas frente a las vicisitudes que van a acontecer en la jornada. Sin embargo, por la tarde-noche entran en otra actividad, la de la reparación, regeneración, reposición de células muertas y defectuosas.

Cada una de ellas está afectada por la hora. ¿Cómo no vamos a sentirnos irascibles, cansados o faltos de energía cuando nuestro ciclo se altera?

Pues esperemos que el ahorro en la factura de la luz compense nuestro sacrificio.

Lo que acontece a nuestro alrededor, nos influye y afecta. Unos, los más fuertes, apenas lo notan, para otros, supone cualquier cambio en el entorno un esfuerzo en la adaptación.

¿Qué podemos hacer?

Podemos ante todo tener paciencia.  Son sólo entre 3 y 7 días para que seamos capaces de manejar el cambio.

Pensemos por un momento en las personas que tienen trabajos con turnos de noche. Que difícilmente ven la luz del día. Imaginemos el esfuerzo que supone para su cuerpo adaptarse a tales horarios.

La mayor parte de la población no tiene este problema, entonces, con calma  reencontraremos nuestro ritmo:

  • Intenta que te dé la luz del día lo más posible, inúndate de energía.
  • Evita la siesta, o que ésta no sea superior a 20 minutos.
  • Haz ejercicio.
  • Evita las cenas copiosas.

Y ya sabes, en unos días te habrás acostumbrado, porque el cuerpo tiene mecanismos de adaptación que funcionan bien, y  el ciclo circadiano volverá a recuperar ritmo.