El burnout, lo hemos incorporado a nuestro lenguaje, es una nueva patología que pasamos a describir, que acaba de reconocer la OMS.

Burnout, o Síndrome del trabajador quemado

Hace poco tiempo escuché esta palabra por primera vez, y pregunté qué era eso. Todo el mundo lo sabía menos yo. «Se refiere al trabajador quemado» me dijeron todos sin dudar.

«Estoy quemado» es una forma de expresión coloquial cuando quieres describir una situación en la que ya no sabes bien que hacer, por donde salir, que herramientas utilizar.

Pues ha llegado a tal punto, que se ha convertido en un problema social.

Hoy ha salido en las noticias. La OMS reconoce como enfermedad, el Burnout, o Síndrome del Trabajador Quemado.

Incorporando un nuevo anglicismo a nuestro vocabulario, la patología describe una persona que está deprimida, triste, con pensamientos negativos, que le cuesta cada mañana un mundo incorporarse a su puesto laboral y cumplir objetivos.

No tiene nada que ver con no gustarte la profesión que ejerces. Incluso apasionándote, tienes que tomar medicación para afrontar el día. Es una nueva patología, de difícil diagnóstico, pero que está extendida.

Porqué sucede

Porque te sobrepasa la forma en que se está llevando a cabo el trabajo. No estás lo suficientemente apoyado o reconocido.

Los esfuerzos que haces no tienen los resultados que esperas.

A  veces, los objetivos que te marcas son irreales, y te sientes abrumado.

No hay horas suficientes en el día, te faltan vacaciones, motivación, y fuerza.

La ilusión desaparece, y te sientes extrañamente ausente.

Muchas veces en las empresas hay menos personal del necesario por problemas económicos o de gestión. Entonces los trabajadores se sienten sobrepasados por sus obligaciones, sintiendo que no llegan, que no pueden cumplir como les gustaría con su responsabilidad, y no tienen a nadie a quien acudir.

Eso, día tras día, consigue hacer que sientas que no puedes, hagas lo que hagas, no llegas, y encima, parece que nadie se da cuenta del problema ni salen en tu ayuda.

Entonces la montaña se hace enorme, y sientes que no puedes más. Estás quemado. No solo ocurre en la oficina, también te puede pasar en casa.

Dejas de ser una agradable compañía, el ambiente en el que te mueves lo resiente, y encima, te sientes mal.

Que podemos hacer

Lo primero, localizar y reconocer que padecemos el síndrome del Trabajador Quemado. Cuando a las cosas les pones nombre, parece que ya empiezan a pesar menos.

Motivarnos, disfrutar de nuestro tiempo en el trabajo. Que la ilusión esté por encima de las horas que empleamos en la oficina, o del sueldo que nos den. Además, la actitud positiva se contagia, y “limpiamos” el mal ambiente y hacemos que los demás también mejoren su relación con nosotros.

Recuperar la capacidad de incentivarnos, de hacer las cosas no para sacárnoslas de encima, sino porque queremos hacerlo lo mejor que sabemos y podemos, van a proporcionar una mayor satisfacción al terminar la jornada laboral.

No confundir

Con el estrés. Es difícil, y para ello tendríamos que retrotraernos a la historia de nuestra vida laboral. ¿No te sientes capaz de enfrentarte a tus compañeros? ¿No te puedes levantar de la cama? ¿Ir al trabajo es lo peor que te puede pasar?

Entonces puedes pensar que tienes Burnout, te estás quedando sin gasolina, no es depresión; a lo mejor tienes que ser consciente y tomar las medidas precisas.

Muchas veces, cuando estamos sobrepasados, tenemos que reaprender a decir “no”.

Porque queremos agradar, llegar a todo, hacer amigos y cumplir nuestros objetivos y los de nuestros jefes. Pero si no nos cuidamos nosotros mismos, no va a venir nadie a hacerlo por nosotros. Di que no. Que no te da tiempo. Que lo harás otro día, u otra semana.

Los médicos y en general los sanitarios sufren ésta epidemia más que los demás. El no apoyo, falta de reconocimiento, objetivos que se escapan de nuestras posibilidades. Entre todos, también podemos colaborar dando ánimo y siendo positivos con las personas que tenemos a nuestro alrededor, en el entorno tanto familiar como laboral.

Tu salud mental y física te lo va a agradecer. Acude al Centro Médico Healthing, para que nuestros terapeutas te recomienden el mejor tratamiento a seguir.