Si fuera caminando por el bosque y me encontrara a un Tiranosauro Rex, seguro que hasta yo mismo me asombraría de la velocidad que sería capaz de alcanzar en la carrera para sobrevivir. Eso era el día a día de los hombres del paleolítico. Hacer ejercicio saludable, como antiguamente, es donde queremos llegar.

Ejercicio sí, pero sabiendo lo que hacemos.

Así como nos hemos dado cuenta, hace pocos años, de que la dieta de los primeros hombres es interesante tenerla en cuenta, ahora nos detenemos en cómo hacían ejercicio.

El ejercicio saludable

Si lo que buscamos es salud, debemos prevenir a nuestros queridos maratonianos, y todos nuestros camaradas  amantes de los deportes que requieren horas y horas de entreno y desgaste físico, de que, sobre todo si no lo realizan de manera controlada por un médico, pueden estar causando perjuicio  en lugar de beneficio a su salud.

Esto es así.

Ser capaces de terminar una maratón, indica estar en forma. Más si  tienes en tu curriculum haber terminado 100. Pero a lo mejor has perjudicado tu corazón.

El esfuerzo de participar en una carrera que implique tanto esfuerzo produce una inflamación a nivel cardíaco, que al ser analizada posteriormente, no es poco frecuente que aparezca  en el músculo del corazón unas señales como cicatrices por haber excedido su capacidad.

Hay personas que no buscan salud al participar en carreras de éste tipo, sino motivación, superación, incluso recaudar dinero para buenas causas.

Todas las razones que nos den nos parecen válidas. Pero no podemos dejar de señalar, que si lo que buscamos es una vida saludable y longeva, no es la mejor manera de ejercitarnos.

Volver la vista atrás

Aprender de nuestros antepasados. En realidad, su comportamiento más cercano a la naturaleza nos recuerda que el ser humano no se diseñó para pasar horas delante del ordenador, y utilizar las piernas solo para conducir un vehículo.

Pero tampoco para agotar nuestra capacidad muscular hasta la extenuación.

Así como la Dieta Paleo consigue reconducir las costumbres de alimentación actuales, y encuentra grandes logros en recuperar la salud digestiva de quien lo practica, lo mismo estamos aprendiendo en cuanto al ejercicio.

Ejercicio Paleo

Los primeros hombres no entrenaban, porque en el día a día había necesidad de ejercitarse,  y desde luego no se proponían recorrer 42 km al trote para culminar ninguna proeza.

Pero claro, se movían.

Tenían que correr a toda velocidad trayectos no tan largos, pero en ocasiones, debía de ser muy intenso.

Ya que al cazar, el esfuerzo físico debía de ser muy agresivo. Seguro que en ocasiones, su propia supervivencia estaba en juego.

Después, descanso, recuperarse.

Tendrían que levantar peso, que recorrer distancias largas caminando, gestionar su energía, controlar el desgaste.

Ejercicio saludable

Objetivo: simular los ejercicios físicos que realizaban los cazadores-recolectores de antaño.

Estos deben incluir:

  • Hacer ejercicio con regularidad. Que incluya levantar peso, cardio, estiramientos, etc.
  • Que no todos los días sean iguales, cambiar los entrenamientos.
  • No olvidarnos de la importancia del descanso, de la recuperación.

Es crucial llegar al punto en que el deporte que realicemos consiga ser un desafío que nos motive,  sin  quedarnos cortos, ni  excedernos y llegar a un punto de perjudicar nuestra salud.

Lo que puede animar a muchos a ir al gimnasio, es que para conseguir estar bien, no hace falta llegar a extremos, sino que tan solo hay que encontrar una rutina adecuada.

El primer paso, tomar la decisión. Después, desde luego lo mejor es ir al gimnasio, ponerse en manos de un entrenador, y hacer un plan personalizado semanal.

Ese plan varía drásticamente dependiendo de lo que cada uno quiera conseguir, pero para los no tan deportistas, la buena noticia es que si lo que buscas es estar bien, no tienes por qué asociar tu sesión de entrenamiento con  acabar exhausto.

La recompensa que vas a obtener es una mejoría segura de tu estado de salud. Porque no debemos olvidarlo: el ejercicio físico es una de las patas del bienestar, tan importante como la alimentación o el bienestar emocional.

El ejercicio inspirado en la vida cercana a la naturaleza que realizaban nuestros antepasados nos ayuda a recordar la importancia de movernos, de hacer entrenamientos de intensidad combinando periodos de esfuerzo con descanso para recuperarnos.

Cada persona tiene unas capacidades, por eso recomendamos no utilizar fórmulas generales, o intentar hacer lo mismo que nuestro vecino o amigo, lo que es bueno para uno puede ser perjudicial para otro.

Escucha tu cuerpo, busca el equilibrio, déjate aconsejar por los profesionales.