Cuidar los ojos es importante, ya que si no tienen los nutrientes esenciales necesarios, pueden aparecer complicaciones fácilmente evitables.

Cuidar los ojos, darles una tregua

Son incansables, a veces les damos una pequeña siesta  que seguro agradecen, porque los ojos nos dan tanta información que, cuando vamos perdiendo vista, apreciamos más.

Los ojos son fuertes, pero a la vez delicados. La polución, los ordenadores, los cristales de mala calidad, el viento, la mala alimentación, la luz ultravioleta, la falta de sueño y descanso, las horas y horas pegados a la pantalla del móvil, o de la Tablet, ¡Pobres ojos, no les damos tregua!

Os vamos a dar alguna pauta para mimar este importante órgano.

Alimentación y vitaminas

La vitamina A, o retinol, es específica para la vista. Los carotenoides, el betacaroteno, licopeno, luteína y zeaxantina, son fuente de vitamina A.

Luteina y zeaxantina son los dos ingredientes que encontramos en la retina del ojo.

Su carencia ocasiona sequedad ocular, degeneración macular, y otras enfermedades, en casos extremos, incluso la ceguera.

Alimentos ricos en vitamina A: leche, queso, zanahorias, brócoli, batatas, espinaca, calabaza, mango, melocotón, huevos, guisantes, pomelo, y todas las verduras y frutas de intenso color, como los arándanos.

Recordamos que la cocción elimina las propiedades de los alimentos.

La vitamina B también es importante, la encontraremos en la carne, alubias, espinacas, verdura de color verde, cereales, huevos, levadura.

Vitamina C, es campeona contra los radicales libres, protectora de las membranas celulares, se encuentra extendida por todos los frutos y verduras, especialmente cítricos, verduras verdes, tomates, o pimientos.

Vitamina D, cuya absorción por la piel, exponiéndonos a la luz del sol es la mejor fuente, pero también la podemos encontrar en pescados de agua fría, bacalao o sardina.

Protege el sistema inmunológico, evita la inflamación.

Vitamina E, o tocoferol, previene el estrés oxidativo, la degeneración macular, las cataratas. Ayuda a los músculos oculares, y previene la visión borrosa.

La encontramos en las semillas, azafrán, nueces, aceitunas, aceite de oliva.

Otras ayudas, como los minerales:

Selenio: ayuda a absorber la vitamina E.

Se encuentra en el atún, sardinas, bacalao, frutos secos.

Zinc, previene la degeneración macular, la ceguera, y favorece la absorción de vitamina A.

Omega 3

Los ácidos grasos omega 3 tienen una importante función en el buen funcionamiento de la vista, la prevención de enfermedades, y el mantenimiento de su buen estado.

Además de proteger la vista, el DHA; un tipo de Omega 3, es importante protector del cerebro y sus capacidades, como la del aprendizaje, la memoria, la neuroplasticidad, y, por supuesto, la visión.

 

Damos por hecho que los ojos deben funcionar y darnos toda la información que necesitamos, y no pensamos en ellos, hasta que empiezan a ocasionar problemas.

No debemos llegar ahí. Lo primero que debemos hacer, es revisar una vez al año, en el oculista, nuestros ojos.

Lo segundo, no pasar tantas horas frente a pantallas, tanto de ordenador como de móviles o de portátiles. Si lo tenemos que hacer, intentar darnos descansos, y utilizar pantallas óptimas.

No exponer nuestros ojos al sol, ni de la playa ni de la montaña. Las gafas de sol, protegen de los rayos ultravioleta. No debemos escatimar la calidad de los cristales, ya que los rayos son muy destructores y nocivos.

En este punto, los montañistas, esquiadores, maratonianos, y todos los que practiquen deportes al aire libre, deben siempre estar atentos a sus ojos.

No  exponernos al viento sin protección. Este es un elemento que agrede a la hidratación de la córnea, resecando y desproveyendo de la protección natural que tiene el ojo.

Si nos alimentamos correctamente, no hace falta tomar suplementos, pero en caso contrario, es una f de asegurar a nuestra vista los necesarios nutrientes para su buena función.

No esperes a tener síntomas. Ocúpate de ellos como ellos de ti, siempre al pie del cañón, a pesar del estrés y de la intensidad a la que los sometemos día tras día.