Los cuidados de  la piel son ilimitados, así como el dinero que se puede invertir en ella. Por eso, es importante saber qué es  importante, qué da resultados, cual es la forma de conseguir una piel radiante de forma racional.

¿Conoces tu piel?

Para cuidarla, es imprescindible conocerla. Saber si la tienes sensible, seca, grasa, mixta  o a prueba de bomba.

La piel es reflejo de muchas cosas. De nuestros progenitores, nuestros hábitos de vida, descanso, alimentación, estado de ánimo, estado hormonal… todo se refleja en ella, convirtiéndose así en una pantalla en la que se puede leer como en un libro.

Según la edad, los cuidados para la piel son también más específicos.

Los niños necesitan buena alimentación, descanso, felicidad y productos no agresivos; como los jabones y champus libres de parabenos.

En la adolescencia el tema, sobre todo por las hormonas, se puede empezar a complicar. El temido acné, es el resultado de una evolución lógica y natural en el crecimiento y desarrollo de los niños.

Los cuidados en alimentación e higiene se vuelven imperativos para conseguir controlar éste momento. Hablamos de cómo cuidar la piel con acné en otro artículo.

Es a partir de los 30 años cuando la regeneración y reparación de la piel empieza a dar señales de ser menos eficaz. Ahora es el momento de profundizar en qué nos conviene, donde podemos mejorar para ayudar a éste órgano a estar en las mejores condiciones, cuales son las cremas que mejor protegen e hidratan.

¡Atención los deportistas! El deporte en exceso es oxidativo. Sobre todo si son al aire libre. Aquí es de importancia ineludible la hidratación y la protección del aire y sol. Atención a los esquiadores, golfistas, tenistas, maratonianos y demás deportes en los que estás expuesto a la intemperie durante horas al día.

Cuidamos la piel con la alimentación

La nutrición de la piel es el reflejo de lo que comemos. Siempre hablamos de la importancia de la alimentación, pero es que es una realidad.

La piel tiene unos requerimientos de grasas saludables, verduras, proteína de calidad, fruta y sobre todo, hidratación.

Agua. Un mínimo de un litro y medio al día; más si hace calor, o hacemos ejercicio exhaustivo e incrementamos la pérdida. Las sodas, o bebidas azucaradas, no nos benefician. Al contrario, el azúcar elimina minerales, por lo que limitemos a lo mínimo su consumo.

Cuidados de la la piel con el descanso

La noche es el momento en que las células se regeneran. Alerta roja a los estresados. Descansar no es una opción, sino una necesidad.

Por el día, es importante proteger, hidratar. En la hora del sueño mientras no somos conscientes de ello, todo nuestro sistema trabaja sin tregua  buscando células defectuosas, elementos que hay que desechar para dar paso a nuevas más operativas.

Las cremas que podemos aplicarnos deben ayudar en éste proceso. Regeneración, reparación.

Cuidados de  la piel con buenos  hábitos de vida

Hay dos enemigos a eliminar; el tabaco, (la contaminación en general, pero el tabaco es nefasto) y el alcohol.

Cualquier persona, al dejar el tabaco se sorprende al descubrir como su piel se vuelve más luminosa, más tersa. Desaparece el color mortecino. Los dientes recuperan su blanco natural. El tabaco es el enemigo a batir.

Lo mismo que el alcohol, ya que el hígado, órgano de depuración, cuando está ocupado en exceso trabaja peor, y uno de los primeros en reflejar su menor eficacia es tu cutis.

No hay crema, ni suplemento alimenticio que mejore los resultados de eliminar lo máximo estos dos elementos de nuestra rutina.

Cuidados de la piel con suplementación

Hay mucha suplementación adecuada para la piel, dependiendo del caso particular de cada persona;  pero  por ejemplo, tomar  colágeno a partir de los 30 años es una buena opción, también, ácidos grasos esenciales, antioxidantes, como el resveratrol, tienen probados resultados.

Minerales y vitaminas, como la A y la E, son específicas para la piel, aunque antes de tomar nada te recomendamos hacer un  análisis para ver si tienes alguna carencia.

Ahora que vienen los meses de sol, no te sobreexpongas a los rayos, sobre todo en las horas centrales del día.  Es uno de los mayores destructores del colágeno, proteína importante para la juventud de la piel.