La nutrición emocional es un área muy importante de la vida de las personas. Causa angustia, sufrimiento, y muchas veces no sabemos cómo pedir ayuda.

La nutrición emocional

Marisol Kassem, psicóloga y coach de mindfulness del Centro Médico Healthing, nos comenta:

Es frecuente que algunos problemas de alimentación enmascaren problemas psicológicos subyacentes. El estrés, la ansiedad, los sentimientos de tristeza, apatía o vacío vital, a menudo son interpretados como sensación de “hambre sin hambre”.

En estos casos, esta sensación inespecífica se resuelve, en primera instancia, a través de la ingesta, pues esto supone una solución fácil y poco costosa a corto plazo. El alimento actuaría así como un recurso que mitigaría nuestro malestar, sin tener en cuenta las consecuencias a largo plazo de esta decisión. Con el tiempo, el hecho de comer se convierte en un recurso aprendido para disminuir cualquier sensación de malestar.

Además, los alimentos sabrosos activan ciertos circuitos neuronales relacionados con la recompensa, actuando así como una especie de “droga” a la que nos hacemos adictos.

La ingesta sin control, la necesidad de comer entre horas a pesar de no tener hambre o la preferencia excesivamente llamativa por alimentos dulces o muy sabrosos, son algunos de los síntomas que nos pueden alertar de que nuestro problema con la alimentación lleva detrás un conflicto emocional

En estos casos, la terapia psicológica es fundamental para ayudar a identificar las situaciones que nos empujan a la ingesta emocional y aprender soluciones mucho más adaptadas y eficaces.