Los caldos siempre han sido utilizados para recuperar pacientes con resfriados y gripes. Por algo será.

El caldo de hueso

Se va terminando el verano, el buen tiempo, aunque todavía gocemos de días de otoño muy agradables, va a dar paso al invierno. Y nos tenemos que preparar.

¿Por qué nos gusta recomendar los caldos?

Por sus múltiples beneficios para la salud.

Ya empieza a aparecer la temida gripe, las campañas de vacunación  dirigidas a las personas de mayor riesgo de contraer complicaciones derivadas de sus características particulares, ya sea por edad o por otras circunstancias, como enfermedades respiratorias crónicas, asma, etc.

Es importante conocer nuestro estado de salud.

Podemos reforzar nuestro sistema inmunológico con una adecuada nutrición. Y es difícil mejorar los beneficios que proporciona un caldo casero hecho con tiempo y buena materia prima.

 

¿Qué beneficios nos proporciona el consumo de caldos?

 

Son muchos:

Los caldos proporcionan un colágeno de fácil asimilación. Esto va a repercutir en un apoyo al tracto digestivo, boca, esófago, estómago, intestino.

Sabemos que en el intestino se encuentra la “base de operaciones” del sistema inmunitario. Si cuidamos de él, estaremos en mejor condición de combatir cualquier elemento extraño que nos agreda.

Es más fácil para muchos tomar un caldo que agua fría. Sobre todo en los meses de frío.

Te conforta el organismo, aporta temperatura, relaja y da placer.

En momentos de gripe, hidratarse es importante.

Sobre todo cuando se va cumpliendo edad, beber se convierte en difícil, se pierde la sensación de sed.

Sin embargo el caldo se toma con más facilidad. Y los nutrientes que proporciona, en vitaminas y minerales, difíciles de mejorar.

Como se prepara el caldo

Lo más importante, la calidad de la materia prima, y lo siguiente, el tiempo de cocción.

Elige huesos y verdura de procedencia ecológica, piensa que lo que vamos a exprimir de éstos alimentos es lo que queremos que nos sane.

No tiene comparación un caldo hecho con huesos y verduras de primera calidad que otro con productos de explotación extensiva. Se ve en el resultado final.

La preparación es sencilla:

Se necesita;

  • Un pollo ecológico. Se retira a las dos horas, que es cuando la carne está ya hecha, se limpia y se vuelve a introducir los huesos.
  • Un hueso de ternera ecológico.
  • Verdura: zanahoria, apio, perejil, rábano.
  • Sal del Himalaya

Mete todos los ingredientes: huesos de pollo ecológico, alguno puedes incluir de ternera ecológica, verdura como apio, zanahoria, rábano, patata, sal rosa del Himalaya en una olla y que cueza a fuego lento por lo menos durante 10 horas.

Este es el tiempo mínimo. Los huesos son duros, y el colágeno lo obtenemos a base de tiempo de cocción. Lo puedes cocinar hasta 24 horas.

 

Puedes ir retirando la carne del pollo a las dos horas, y las verduras, que en ese tiempo ya han sacado su esencia. Pero mantén más los huesos, para conseguir extraer de la médula el colágeno, que es lo que nos va a proporcionar el nutriente que buscamos.

Cuando pase esas 10 horas, tendrás un caldo delicioso que puedes congelar lo que no vayas a utilizar e ir sacándolo cuando te convenga.

Cuando se enfría, sube a la capa superior la grasa, que se puede fácilmente retirar con una cuchara.

Adquiere textura gelatinosa. Ese es el colágeno.

Fíltralo para sacar los trozos que no quieres tomar.

Tenlo siempre a mano.

 

 

 

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