Camino Diaz, Médico de Familia y Homeópata nos habla de cómo ha transcurrido su evolución en el mundo de la medicina. Médicos como ella, nos hacen sentir mejor.

Camino Diaz, Medicina general en el Centro Médico Healthing

Camino Díaz, médico de vocación y corazón, de mente inquieta y con interés en la integración de conocimientos para ayudar al paciente en retomar su camino hacia la salud.

«En mi trayectoria siempre me han atraído las etapas extremas de la vida, el nacimiento y la muerte, la crianza y la educación desde el asombro y el respeto a la maduración individual.

El entendimiento de la salud y la enfermedad desde la sabia reorganización del organismo y su increíble capacidad de reequilibrio natural, y la interpretación de los síntomas como el lenguaje más apasionante del cuerpo en su expresión más sutil desde sus múltiples factores etiológicos y por lo tanto, su necesario abordaje multidisciplinar».

Evolución profesional

  • Médico de familia, experta en Medicina Integrativa y Homeopatía.
  • Profesora de la escuela internacional de homeopatía CEDH
  • Coordinadora médica de BlueHealthCare, y colaboradora en el Centro Médico Healthing, integrando las herramientas de la medicina convencional con las terapias más útiles y eficaces para ayudar a los pacientes a recuperar la salud.

Como decía William Osler, padre de la medicina moderna,

 “el buen médico trata la enfermedad; el gran médico, al paciente que tiene la enfermedad”.

Eso es lo que me enamoró de mi carrera. Hasta entonces, había vivido en un letargo de estudio profundo de la medicina, especializándome en una de las ramas más bonitas, la que menos y más especial es a la vez en todas sus ramas: la Medicina de Familia.

Pero ese ideal del Médico, con mayúscula, que escucha y comprende, que se sienta en la cabecera de la cama del enfermo, que atiende en su globalidad al paciente,  y que acompaña mejorando su calidad de vida, incorporando sistemas de promoción de salud, se ve relegado a la mínima expresión.

Actualmente la sanidad, tal y como está organizada, es a la atención a marchas forzadas al más puro estilo “fast-food”.

La “fast-medicine”  obliga a intentar dar soluciones en tiempo récord a problemas de salud poniendo parches o soluciones parciales para continuar con el siguiente paciente y así poder cumplir con las apretadísimas y llenísimas agendas.

 El médico necesita tiempo para entender la enfermedad.

Necesita tiempo para entender el origen del conflicto, para explicar al paciente la implicación en su curación, para resolver todas sus dudas.

Es normal que se sobre-medique, es la solución más fácil y rápida.

Pero el problema es que este sistema, por un lado,

  • nos desconecta con la verdadera naturaleza de la enfermedad (“uno no está enfermo porque tenga una enfermedad, sino que tiene una enfermedad porque está enfermo”, Maimónides SXII) y por otro
  • cronifica al paciente haciéndole dependiente de un sistema en el que no se le hace partícipe de su enfermedad, ni se le explica la causa de su patología, ni de la necesidad o no de tomar un medicamento y sus efectos secundarios, ni de los cambios que debe hacer para que incorporar salud en su vida….
  • En ocasiones, hasta el propio médico desconoce los efectos secundarios que puede tener un tratamiento.

Es curioso que durante todos los años de formación (más de 10 entre universidad y especialización), no se enseñen cosas tan básicas como las que saben otras culturas milenaria.

Simplemente por no estar basadas en el método científico no son dignas de nuestro reconocimiento.

Si pudiéramos borrar el velo estigmatizador que nos ponen en nuestra formación universitaria, nos sorprenderíamos de la importancia de métodos tan sencillos y necesarios para dar salud al organismo como la nutrición, la detoxificación, el equilibrio mente-cuerpo, la utilización de los elementos de la naturaleza para promocionar y reparar la salud…

Tenemos que volver a un sistema de integración en el que todas estas herramientas sean abordadas por el médico, en el que sepamos manejar esos conocimientos con los más científicos y técnicos.

Porque a la hora de la verdad, cuando estamos en la consulta delante del paciente, los problemas no se restringen a una simple eliminación del síntoma (tiene tos, le damos un antitusivo; le duele la cabeza, le damos un analgésico; tiene ansiedad, le damos un ansiolítico, tiene amigdalitis de repetición, le operamos las amígdalas).

Hace falta encontrar un equilibrio entre las diferentes formas de abordaje de la enfermedad.

La Medicina Integrativa, que ahora comienza a despuntar como el nuevo paradigma de la medicina, no es más que esa actitud de unir todos esos conocimientos y saber darle a cada uno la importancia y el orden necesario para ayudar al paciente a sanar.

El médico necesita tiempo para entender la enfermedad y resolver las dudas del paciente 

La mayoría de los pacientes dan una cantidad enorme de información entorno a sus síntomas que condicionan su vivencia y lo hacen único en la experiencia de esa enfermedad.

Y toda esa información que siempre he intuido que tenía una relevancia vital pero no sabía qué hacer con ella, fue con la Homeopatía donde encontré que tenía un sentido y que servía para individualizar un tratamiento.

Se acababa el modelo protocolario de enfermedad-tratamiento. La Homeopatía me abrió la posibilidad de entender más allá de la propia enfermedad.

  1. Entender distintas formas de enfermar y vivir los síntomas según las características propias de la persona
  2. Comprender las causas del desequilibrio del paciente para desarrollar una enfermedad, de la posible evolución de las patologías según las capacidades reactivas del paciente.
  3. Tratar, según distintas sensaciones y modalidades, los síntomas del enfermo.
  4. Ayudar a potenciar sus capacidades curativas en vez de poner simplemente parches.

Por eso me enamoró la Homeopatía, porque me ha permitido reconectar con mis ideales como médico y con mi entendimiento de la salud y la enfermedad.

Me ha permitido ayudar a mis pacientes de una forma más completa y satisfactoria. Y sobretodo, porque me ha ayudado a ser mejor médico y persona.

Con la homeopatía he conseguido ser mejor médico.
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