La diferencia entre estos dos conceptos es clara.

La casualidad es inquietante, sobre todo porque no la controlamos. No la podemos prever, no la dirigimos, no conocemos una ecuación, que al despejar la x nos de la respuesta al porqué hay cosas que suceden por casualidad.

La causalidad, siendo una palabra tan similar, es exactamente lo contrario. Habla de consecuencias, da causas, una concatenación de acciones produce una reacción. Y solo una. Ahí estamos en tranquilidad, en control.

Estamos acostumbrados a manejarnos con esos datos. Desde niños, si eres bueno, tendrás una recompensa, si estudias sacas buenas notas, si lo haces bien, lo más probable es que desarrolles una capacidad para conseguir un buen empleo… en la base de todo, están las causas, que son las que provocaron las consecuencias posteriores.

Pero a menudo, no somos tan conscientes de que todos los actos tienen consecuencias. Y decimos, cuando alguien ha conseguido un objetivo, que tiene suerte, que estaba ahí por casualidad. Habría que pararse a pensar si eso es así, o si realmente fue concatenando actos para conseguir una meta, a la que finalmente, llegó.

A lo mejor, los acontecimientos casuales son menores de lo que nos imaginamos. Sencillamente, es que no nos hemos parado a reflexionar de cuáles fueron las causas que produjeron el hecho fortuito.

Puede ser que sencillamente no seamos del todo conscientes de que los actos que realizamos, incluso los que dejamos de hacer, tienen consecuencias.

Entonces, las casualidades empiezan a ser menos, porque estamos descubriendo que pasaron por algo que hizo alguien, o que dejó de hacer.

Casual y Causal, se parece, pero es exactamente lo contrario

No es una casualidad, que si has dado positivo en coronavirus, contagies a quienes tienes cerca. Tampoco lo sería que si fueras lo suficientemente irresponsable como para acudir, por ejemplo, al supermercado con una sospecha de padecer la enfermedad, contagiaras a cualquiera que estuviera comprando cerca de ti.

Si la decisión fue no ir,  porque sospechabas que podías tener síntomas, y, por lo tanto, contagiar a cualquiera vulnerable en tu trayecto fuera de casa, no sería casualidad sino causalidad, que esa persona frágil pueda recuperar la salud ya que ningún inconsciente puso en riesgo su vida.

Aunque las restricciones del Gobierno son muchas, y los límites a nuestros movimientos son estrictos, el peligro de que haya personas poco responsables es grande, ya que con uno solo que actúe en contra de las recomendaciones de la OMS, el virus seguirá haciendo estragos en nuestro país, y en el mundo entero.

En mi barrio las calles están absolutamente desiertas. No se ve ni siquiera a los dueños de perros paseando a sus mascotas. A pesar de la necesidad de estirar las piernas, de respirar aire. El respeto a las normas, se cumple a rajatabla.

De ello me puedo enorgullecer. Pero, no es por casualidad, sino por causalidad que la gente se comporta con disciplina cuando se necesita.

Porque desde pequeños, nos han enseñado a ser consecuentes, a ser razonables, y ser capaces de frustrarnos, cumplir con las normas y saber que si cumplimos con las causas, conseguiremos llegar a erradicar esta situación de nuestro mundo.

No fue por casualidad, ni de forma caprichosa, que nuestros padres nos enseñaron a cumplir, a ser obedientes, solidarios, responsables. La mejor arma para vivir plenamente es tener una buena educación.

Esa causalidad, es lo que se ve hoy en las calles de nuestras ciudades, de nuestros pueblos. La unión, la camaradería, la imaginación para sobrellevar el encierro con la mayor dignidad, es lo que todos  los días nos sigue sorprendiendo al asomarnos a ver las calles desiertas.

En las circunstancias difíciles es cuando más se necesita ser consecuente, ser firme, y haber tenido la suerte, ya no casualidad, de haber recibido una educación que ayude a comprender que el objetivo final se consigue a base de pequeñas acciones.

Los más débiles no son los mayores, ni los enfermos crónicos. Lo son las personas incapaces de saber actuar en momentos de crisis.

A lo mejor hay menos casualidades de las que nos parece. Es posible, que detrás de cada una de ellas, encontremos causas, sólidas como rocas, de lo que hasta ahora nos parecían fortuitas.

El Centro Médico Healthing os manda un mensaje de ánimo, ya en nuestro 12 día de aislamiento.