Ser campeona del mundo es increíble. Pues España cuenta con muchas deportistas que lo han conseguido.
España, esa no tan grande península al sur de Europa, es un país sorprendente. Será quizá por nuestra dieta mediterránea que todos envidian, o por otros motivos; pero somos una tierra en la que proliferan campeonas del mundo.
¡Campeonas del mundo entero!
Me asombra y deleita cuando sale en la prensa que una representante española de cualquier especialidad, ha conseguido ganar un campeonato del mundo.
¡De todo el mundo!¡Con lo grande que es!
Es tan difícil ser el mejor de la clase en lo que sea, de tu colegio, universidad, pueblo, país… del mundo entero parece algo en lo que casi cuesta pensar.
¿Os podéis siquiera imaginar el número de personas a las que éstas campeonas han ganado?
En las noticias hace poco tiempo salió la noticia de dos estudiantes españolas, una de Málaga y otra de Madrid, han ganado el campeonato del mundo de debate universitario.
Que campeonato tan bonito. Defenderte y ganar con templanza, sabiduría, claridad mental y dotes oratorias.
Una de ellas, Carmen Vallecillo, 24 años, cursa cuarto de Medicina, la segunda, María García, 19 años Administración de Empresas y Relaciones Internacionales. Apoyadas por el Ayuntamiento de Málaga se presentan a éste concurso, y se traen el premio para casa.
Increíble. Enhorabuena. A ellas, a sus padres, a sus profesores, amigos, a todo el equipo que sin ellos, como dicen todos los que ganan, no hubieran podido hacer la gesta.
Y no es más que una noticia entre otras tantas.
Ana Carrasco, campeona del mundo de GP, con 19 años. En la misma categoría que los hombres, porque no existe otra. Es alucinante que una chica tan joven haya sido capaz de meterse en un mundo en el que las mujeres a priori no tienen sitio.
Carolina Marín, tres veces campeona del mundo de bádminton. Nacida en Huelva en el 93. Ha dejado al mundo oriental con la boca abierta. Y se ha traído el premio para engrosar el orgullo español.
Mireia Belmonte, en natación sincronizada, Laia Sanz, campeona de Trial, Agueda y Luchi, dos niñas de 10 años han conseguido ser campeonas del mundo categoría infantil de pádel, en el mundo del boxeo, Joana Pastrana , en categoría de peso mínimo, en golf, el equipo de Carlota Ciganda también se hicieron con la copa mundial.
Y tantas otras. La lista es muy larga. Y estamos hablando en éste caso sólo de mujeres.
El deporte femenino por una parte es más fácil, ya que compiten menos mujeres que hombres, pero por la otra es más difícil, ya que interesa menos al gran público en los medios de comunicación lo que resulta en menos posibilidades de ganarse dignamente la vida con el deporte.

Que implica aspirar a ganar un campeonato del mundo
El solo hecho de pensar en competir a nivel mundial abre la mente a que seas capaz de demostrar tus habilidades dándolo todo.
Implica sacrificio, disciplina, voluntad de hierro, convencimiento, superar crisis de todo tipo, entrenar, entrenar, y después, seguir entrenando.
Ningún campeonato del mundo se puede conseguir de forma individual. El apoyo de un equipo fuerte es indispensable. Es tan importante, que sin él, no hay nada que hacer.
Es un proyecto de vida tan ambicioso como bonito, y en España tenemos a tantos grandes deportistas que tenemos que sentirnos orgullosos.
Tantas veces escuchamos decir que la juventud está perdida, que sólo les interesa el teléfono móvil, que hoy los chicos no maduran hasta los treinta y tantos… pues cuando ves esto te das cuenta de que no es para nada así.
La educación que se les da tanto en casa como en el colegio, el ejemplo, la motivación, el apoyo y el cariño a veces trae como resultado milagros como éste.
Pero tampoco hace falta ganar un campeonato del mundo. Competir de forma sana proporciona una herramienta sobre cómo se afrontan los problemas, los retos, enseña algo importante que es ganar; y otra aún más educativa, que es perder.
Ganar y saber asimilarlo con elegancia y sin engreimiento. Perder sin pensar que es el fin del mundo, sino que hay que aceptarlo y seguir intentando ser mejores.
He querido hacer mención del deporte femenino. Aunque en el sector masculino tenemos verdaderos ídolos, como nuestro gran piloto Carlos Sainz, las mujeres compiten con menor aplauso, y premios en metálico más exiguos.
Por ello quiero hacer un brindis más especial por ellas.