La leche es un alimento completo, nutritivo y rico en sabor. ¿Por qué causa tanta intolerancia?.

Cuando nuestra abuela ve que somos reticentes al dar leche a nuestros hijos se sorprende. ¿Es beneficioso alimentarse con leche?

 

Beber leche procesada

La leche pasteurizada no es el alimento que todos pensábamos que era.

La leche no es mala, pero una vez pasteurizada, es un alimento “muerto” seas o no intolerante. La pasteurización es un proceso por el que se destruye enzimas y bacterias saprofitas, termina con la vitamina A, vitamina B6, B12 y C, y transforma las proteínas en una configuración no natural de aminoácidos que no benefician tu salud.

El proceso de pasteurización consiste en someter a calor a la leche durante un espacio de tiempo, consiguiendo de ésta manera eliminar los posibles microbios y bacterias que se encuentren en ella. La temperatura posterior de conservación ha de ser fría, de unos 4º, y se conserva meses.

Otro tratamiento de la leche es la esterilización UHT (Ultra high temperature) este proceso se realiza a una mayor temperatura para eliminar completamente posibles bacterias, pudiendo luego conservarse durante 6 a 8 meses sin problema.

La leche cruda es una alternativa a la pasteurizada, es rica en calcio, enzimas, vitaminas y bacterias saprofitas, que benefician la digestión y el microbioma.  Es frecuente que la gente alérgica a la leche pasteurizada pueda disfrutar sin molestias de la leche cruda.

El problema de este tipo de leche  sin procesar es que no se conserva más que unos días.

También nos podemos encontrar con personas que no pueden consumir leche cruda, ya que les produce congestión respiratoria.

La raza de las vacas es importante

Nos encontramos con distintas peculiaridades en la leche de ciertas vacas de raza nueva que sufrieron una mutación de un aminoácido hace 5.000 años, y otras, de raza más antigua, que no tuvieron esta mutación.

La leche se compone de tres partes: grasa, suero, y residuos sólidos. Estos últimos consisten en una variedad de proteínas, lactosa y azucares. Una de estas proteínas es la beta-caseína. Las proteínas se componen de largas cadenas de aminoácidos, la caseína es una cadena de 229 aa. Las vacas que no sufrieron mutación producen beta caseína con prolina con 67, mientras que las vacas nuevas tienen una mutación de prolina, que se convierte en histidina.

Pero averiguar si la leche que consumimos es de una u otra variedad se presenta como imposible.

Nos podemos centrar en conocer  el origen de la vaca, y el proceso que se ha realizado con ella.

 

La forma de alimentar y mantener a la vaca

Estas dos cuestiones importan. No da la misma leche una vaca alimentada en un pasto al aire libre, que una encerrada y engordada con piensos, no es lo mismo una vaca con una vida lo más parecido a la natural que una mantenida sana a base de sobre medicación de hormonas y antibióticos.

Igual que ocurre con los huevos camperos, la proteína de esa leche es más biodisponible que la tratada de forma industrial, así como los demás minerales y vitaminas que nos provee el animal.

Una leche saludable, de una procedencia natural no produce los mismos efectos que la leche adulterada por maniobras que alteran sus propiedades.

Hoy vemos muchas intolerancias a la caseína, y a la lactosa.

También, los médicos quitan los lácteos, especialmente la leche de la alimentación de personas con asma,  bronquitis o enfermedades respiratorias recurrentes. Debido a una acción mucógena del lácteo.

Los lácteos son también retirados de las dietas anti inflamatorias.

Esto sucede por la mala manipulación tanto del ganado como de la leche.

Es un alimento que en su pura esencia es fuente saludable de calcio, potasio, fósforo, sodio azufre y magnesio.

Tan completa es la composición de la leche que basta con ella para nutrir un bebé hasta su completa formación, y tan buena como para mantener en buena forma un esqueleto humano maduro.

Conclusiones

El etiquetado está cada vez mejor regulado por el gobierno, lo que favorece tanto al consumidor como al fabricante.

Hay que hacer una labor de investigación para conocer qué tipo de leche consumimos, y buscar que sea la adecuada para beneficiarnos de sus cualidades  para nuestra salud.

No hay que escatimar en calidad, en beneficio de la propia salud y del mantenimiento de un mundo sostenible.