Hay  adictos al baño y adeptos a la ducha. ¿Cuál es la mejor opción?  Cada  uno tiene sus ventajas  e inconvenientes. Nada es perfecto.

Es un momento de deleite y relax, aparte de la necesaria limpieza, lo que nos brinda el baño o la ducha. ¿Tú por cuál de las dos optas? ¿Qué se ajusta mejor a tus necesidades?

¿Baño o ducha?

Desde tiempos romanos, los baños eran considerados momento de relajación, conversación, y cultura en su civilización. Las termas eran centros sociales reservados para los más pudientes, No fue así con la edad media en la España de los Reyes Católicos. Es conocido que la reina Isabel, se lavó dos veces en su vida, ya que consideraba que los baños de vapor, que abrían los poros, podría ser peligroso y dejar entrar enfermedades a través de la piel.

No es hasta el siglo XIX que empezamos a ver cuartos de baño integrados en las casas,  el material que utilizaban era hierro, hoy usamos fibras más económicas y duraderas, y no concebimos prescindir de un cuarto bajo ningún concepto.

Tan importante es la higiene, que se considera que ha prevenido más muertes que la aparición  de los antibióticos.

Si eres de baño

El baño es una perfecta opción, pero ¡cuidado! Tiene sus partes negativas.

Has pasado un día agotador, tienes algo de frío en los huesos, terminas tu trabajo y vuelves a casa. Lo  primero que haces es poner el tapón de la bañera y llenarla de agua muy caliente. Si eres de los que cuidan los detalles, puedes incluir sales de baño, o incluso atenuar la luz para aumentar el placer del momento.

Pero puedes hacer más:

Añadir una buena cantidad de Sales de Epsom en el agua. Es una sal rica en magnesio, y al aumentar la sal  de manera significativa en el agua producirás un efecto relajante y desintoxicante en el baño. La musculatura, el estrés, se van a beneficiar especialmente de este tratamiento.

Las indicaciones incluyen que el agua esté tan caliente como puedas aguantar, y que estés por lo menos entre 15 y 20 minutos en la bañera.  Al salir, como puedes estar algo cansado, incluso mareado por la temperatura, se recomienda arropado echarse en la cama unos diez minutos más, para aprovechar el descanso, sudar, y recuperar el buen tono.

Si eres de tensión baja, no abuses del baño caliente.

La opción más saludable para los bañistas, es terminar con una ducha de agua fría, que contraste el calor y beneficie la circulación.

Como siempre, no hagas nada agresivo sin preguntar a tu médico o terapeuta, y sobre todo si tienes  una afección cardíaca.

Si eres de ducha

La ducha es más tonificante. Despierta,  es energética, te despierta, y gasta menos agua. Para incrementar sus beneficios, frota la piel con una esponja de crin, para eliminar las células muertas, y si eres valiente, prueba terminar con agua fría.

La circulación se activa, te sientes fuerte y bien.

No hay que abusar ni del baño ni de la ducha

Equilibrio.  Hemos pasado de no bañarnos nunca a estar a la mínima bajo el agua. La piel tiene una protección lipídica natural, que eliminamos con los baños y los jabones; por lo que de alguna manera, la agredimos.

Los jabones están elaborados con sustancias químicas perjudiciales. Utiliza productos suaves, elaborados con productos naturales que sean afines a nuestra piel.

Sobre todo si tienes problemas de sequedad, no abuses ni de los baños ni de los geles ni jabones.

Una vez al día es lo recomendable para cualquiera, más es una exageración.

El pelo tampoco tiene que estar sufriendo diariamente lavados con champús agresivos. Es perjudicial para el cuero cabelludo. Fíjate bien que contiene, y asegúrate de que el momento del baño, o ducha, sean momentos de mimarte y cuidar de tu bienestar, de la salud.

Son recomendaciones del Centro Médico Healthing