Si pensamos en adicciones nos viene a la cabeza el juego o las drogas, pero en el mundo de la alimentación también encontramos sustancias adictivas, como lo es el chocolate. Es a causa del azúcar que contiene o es por otras causas, analizamos el chocolate.

¿Tienes siempre una barra de chocolate en tu nevera para calmar tu sed de dulce?

Abres el envoltorio y te prometes a ti mismo que solo te vas a comer un cuadradito; mmm bueno uno más,… y así, trocito a trocito acaba cayendo toda la barra. ¿Crees que tienes una adicción? O sencillamente, lo necesitas.

 

ADICCIONES EN LA ALIMENTACIÓN: EL CHOCOLATE

El chocolate ha tenido los papeles en nuestra sociedad  tanto de superhéroe como de villano en temas de salud y bienestar. Un día, el chocolate es bueno para tu corazón, el siguiente, es una sustancia que produce tanta adicción como la heroína.

Los estudios son a veces contradictorios. Pero en un punto estamos de acuerdo; a todos nos gusta el chocolate, y algunas veces demasiado. Parece ser que la obsesión data de épocas muy antiguas, cuando los granos de chocolate eran utilizados por los Mayas como moneda de cambio. Hoy se ha convertido en una obsesión tanto para niños como para adultos. Es lo que nos recetamos cuando nos encontramos tristes, lo que regalamos para demostrar nuestro afecto, para superar rupturas amorosas, ¡para todo!

Así que nos preguntamos ¿Por qué? Y, para algunos, ¿Estamos fuera de control con nuestra necesidad de chocolate?

ERES UN ADICTO AL CHOCOLATE

Con un porcentaje de obesos tan alto, los científicos han profundizado sobre la forma en que la comida influye en el cerebro. Los síntomas de una adicción a la comida se pueden parecer al de la droga; hacer kilómetros para conseguir tu dosis de chocolate por la noche, comer a pesar de lo mal que te está sentando, y continuamente estar intentando y fallando en el intento de dejarlo.

Pero hay más parecidos: la droga y cierto tipo de comida provocan un aumento de dopamina,  neurotransmisor asociado al placer, en una región del cerebro en donde encontramos un circuito de recompensa.

En poco tiempo, el circuito reacciona pensando en éstos objetos que te dan placer. Cuando asocias éstos alimentos con tu felicidad, tu cerebro los busca.

Como en la drogadicción, la dopamina generada por el pensamiento provoca una actitud adictiva. ¿Qué sucede cuando tu ansia está satisfecha?  Las personas que caen en el consumo tienen una bajada en la actividad del cerebro asociada con el control y la voluntad. Esto es por lo que después de haber jurado no volver a comer chocolate, nos encontramos devorando un brownie una hora después.

Esta conducta la podemos tener con más alimentos, pero el chocolate es especialmente seductor.

El chocolate normalmente está lleno  de azúcar y grasa, pero se ha descubierto que tiene una molécula llamada encefalina, que encontramos en el cerebro, que se parece a las endorfinas, y es la causante de la adicción.

Un experimento consistió en inyectar encefalinas a unas ratas, y empezaron a buscar comida  como si no hubiera un mañana, por lo que asociamos esta sustancia  a la compulsión por la comida.

También hay que revisar otros factores, culturales, psicológicos, ambientales, que inciden en hacer que el consumo sea abusivo. Nos atacan con imágenes de caras felices comiendo chocolate desde múltiples entornos, por lo que el exterior contribuye a incrementar nuestra adicción.

BUSCAR (Y CONSEGUIR) TU RECOMPENSA

Somos por naturaleza seres que buscamos recompensarnos, lo utilizábamos en nuestra época ancestral para sobrevivir. El azúcar y la grasa como el chocolate son recompensas naturales, que provocan deseo de consumo a nuestro cerebro. Antes era difícil acceder a éstos productos, ahora no. Es demasiado fácil. A todas horas. De todas las formas, tamaños y colores, incluso te lo llevan a casa.

Y con los estudios sobre las altas tasas de estrés impulsándonos al consumo de chocolate y comidas grasas, todo nos lleva a lo mismo. Después del chute de dopamina, nos entra la mala conciencia, pero, de todos modos, volvemos a caer.

Al final del día, es importante darnos cuenta de que no es el chocolate nuestro enemigo. Es verdad que tiene propiedades adictivas, pero el ejercicio y el sexo también. Como conclusión, (algo frustrante) hay muchos elementos que hay que tener en cuenta aquí;  tenemos que estar alertas de que muchos elementos nos impulsan a comer en exceso, intentemos tener más conciencia de los mensajes exteriores, y a incrementar nuestra fuerza de voluntad para proteger nuestra salud de excesos.

Para que nuestros hijos no tengan este problema, (o que sea en la menor medida posible) tenemos que tener cuidado en que su recompensa por portarse bien, su regalo para celebrar cualquier momento de felicidad como cumpleaños, premio por estudios, no sea un dulce; así, cuando lleguen a la edad adulta no relacionarán azúcar con felicidad y les será menos complicado moderar su consumo.