Tener una actitud positiva es la mejor manera de sacar lo bueno de cualquier situación. Incluso en las peores circunstancias, la forma de tomarte los acontecimientos es lo que marca la diferencia.

La actitud positiva, clave para los malos momentos

No podemos cambiar las cosas que pasan, ni evitarlas, tan solo podemos elegir de qué manera nos las tomamos.

Estamos en éstas circunstancias verdaderamente malas, enfermedad, miedo, los problemas económicos generales, pero sobre todo de los pequeños y medianos empresarios, que no tienen capacidad de aguantar una crisis larga.

No está de más recordar que el alarmismo, el miedo, es más contagioso incluso que el virus, y además debilita el sistema inmune, que lo necesitamos hoy más en plena forma.

Por lo que también entra dentro de nuestra responsabilidad como seres humanos civilizados, transmitir serenidad y calma.

No podemos evitar nada de todo esto. Pero ante la adversidad, elijamos sacar algo bueno.

Ahora toca cuidarnos y cuidar de los que nos rodean. Con todos nuestros sentidos, con pocos medios, dándonos cuenta de que lo importante al final, son las personas.

La salud.

Tener una u otra actitud ante la salud, cambia la capacidad del organismo para hacer frente al verdadero enemigo, que en éste caso, es el virus; y no perder el tiempo solucionando otro aspecto que tenemos hoy encima de la mesa, que es el miedo.

Una buena actitud, nos debe llevar:

  • A darnos cuenta de manera objetiva de la situación que estamos viviendo.
  • Respetar al máximo las medidas de higiene y aislamiento que el Gobierno recomienda.
  • Saber que estas circunstancias son pasajeras, no van a durar eternamente, aunque según lo que vemos en países vecinos, tampoco van a ser dos días.
  • Cuidar especialmente de nuestra salud, alimentación, ejercicio, (aunque sea en casa)

El restar importancia a las medidas, lo único que consigue es prolongar los comercios cerrados, los restaurantes vacíos, los museos cerrados, y, lo peor, los contagios descontrolados.

Por eso, lo primero, tomarnos muy en serio lo que está sucediendo.

Una vez en casa

Si lo miramos por el lado bueno, es una oportunidad única para hacer un millón de cosas que normalmente no podemos hacer.

  • Recuperar el saber estar tranquilos, y hacer ese ejercicio que muy pocas veces hacemos por la vida estresada que tenemos, que es algo de introspección. Preguntarnos cosas sobre nosotros mismos, y es como si por un tiempo podemos mirar desde fuera el mundo que hemos organizado entre todos. Siempre se puede cambiar cosas, corregir errores, variar rumbos.
  • Hay muchas cosas en casa que podemos hacer; cuidar de nuestra alimentación, preparar unas comidas a fuego lento, con tiempo, con mimo. Un momento para dejar de comer a toda prisa esa ensalada preparada del supermercado. También es momento perfecto para practicar el ayuno intermitente.
  • No te pares: haz aunque sea en casa, una tabla de ejercicios diarios. No solo sirve para mantenerte en forma, sino que no debemos ahora transformarnos en unos perezosos todo el día en pijama, deprimidos delante del televisor viendo las noticias y lamentándonos de nuestra vida.
  • Cuidar de las personas queridas, aunque en aislamiento, tenemos formas de comunicación, hay que interesarse por los demás, que no se sienta nadie solo. Un mensaje oportuno puede ser un regalo para alguien que lo esté pasando mal.
  • Podemos recuperar la lectura.
  • Yo, confieso, tengo que hacer orden en casa de tantas cosas que voy acumulando por falta de tiempo.

Con una actitud positiva, podemos aprovechar esta imposibilidad de hacer lo que normalmente estábamos acostumbrados para ocuparnos de otras cosas.

No hay que poner el grito en el cielo, los problemas los iremos arreglando a medida que se vayan presentando, por ahora, saquemos el máximo partido a las circunstancias presentes.

A parte del problema de salud, que es indudablemente el primero, el segundo que es acuciante es el económico. No podemos hacer nada, más que esperar a que no sea largo el receso y recuperar lo antes posible la actividad comercial y empresarial.

La realidad supera la ficción. ¿Quién nos hubiera dicho que el mundo se iba a detener casi de la noche al día por un virus? Estamos ante un hecho sin precedentes. Sin embargo, os animo a sacar lo mejor de nosotros mismos.

Vamos a crecernos ante la adversidad, y con una actitud positiva, recordaremos estos momentos con sentimiento de orgullo de superación.